El absurdo crimen que escandalizó casi todo el país: El hermano del diputado

*Un polvorín político de Barinas que trascendió a Caracas y en el ámbito nacional se generó en sólo horas tras el asesinato de César Azuaje Cordero, hermano del entonces parlamentario Wilmer Azuaje, quien días antes le había declarado la guerra a la familia Chávez. El sonado caso, ocurrido el 19 de febrero de 2009, fue tan delicado para el gobierno nacional que presidía Hugo Chávez que fue necesario que el entonces director nacional de la Policía Científica, comisario Wilmer Flores Trocel (+) viajara a Barinas junto con una comisión de homicidios  para esclarecer este asesinato, en el que también resultó ultimado el joven Miguel Joel Caravallo.

* En medio de  acusaciones temerarias por parte del diputado Azuaje, finalmente se estableció que el doble homicidio fue resultado de una riña callejera entre César Azuaje y su tocayo César Castro Terán, mientras ambos bebían licor, en alrededores de la estación de servicios Los Pinos,.

Por: César Villamizar Trejo.-

A las cuatro de la madrugada del 19 de febrero de 2009, el diputado al congreso nacional, Wilmer Azuaje Cordero, recibió una desafortunada llamada telefónica. Lo que escuchó lo espantó y lo dejó sin aliento y atónito: su hermano César José hacía minutos había recibido dos impactos de bala que le segaron la vida en el acto.

En la mente del joven parlamentario surgió una sombra de fuerte sospecha. Algo le decía que aquel suceso, en el que también fue ultimado Miguel Joel Caravallo, amigo de César, pudo haber sido producto de las tensas rencillas políticas que en ese momento sostenía con la familia Chávez Frías,  con quien mantenía un enfrentamiento político, a los que le había declarado la guerra tras ser expulsado de las filas del Psuv.  Era momento de salir de casa y armarse de valor para hacer frente a aquella situación.

La voz del polémico parlamentario se alzó por distintos medios de comunicación social de la región llanera y del país en general se hicieron eco de la acusación frontal y temeraria que Azuaje Cordero lanzaba con énfasis. Aquel era un ambiente tenso y dramático.

El gobierno nacional, presidido por Hugo Chávez Frías, tenía la firme tarea de dar respuesta inmediata a este caso. Un diputado, ahora adverso, vociferaba serias acusaciones contra su familia.

En un momento muy tenso

La lucha interna por el control del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) en Barinas estaba en su máximo punto. Dos sectores se creían dueños de la mayoría de las bases de esa organización , por lo que los enfrentamientos eran constantes. La familia Chávez en contra del entonces alcalde de la capital, Julio César Reyes, protagonizaban aquella pugna.

Reyes contaba con un fogoso dirigente recién electo diputado al Congreso Nacional,Wilmer Azuaje Cordero, quien era el caballito de batalla del burgomaestre, debido a su recio temperamento y al estilo con el que enfrentaba a la poderosa familia del presidente.

Varios capítulos encabezaron Argenis Chávez y el joven diputado con fuertes enfrentamientos políticos, algunos de carácter personal. Esa batalla tuvo mayor efervescencia cuando, durante un acto político que presidía Wilmer Azuaje, dos de sus seguidores resultaron baleados a muerte, en un caso que fue resuelto.

Estos personajes volvieron a confrontarse en el año 2006 para escoger a los candidatos al Congreso Nacional. Argenis Chávez postuló a sus candidatos, entretanto Azuaje hacía lo propio. Al final, el joven parlamentario ganaba esa batalla y se juramentaba como diputado al Congreso Nacional.

Poco tiempo después, Wilmer Azuaje era expulsado del partido rojo, lo que generó mayor enfrentamiento entre ambos sectores. Azuaje saca el hacha y declara la guerra a la familia del presidente.

Un crimen por motivos absurdos

César José Azuaje era un chico de 27 años, sano, trabajador e integrante de una familia reconocida en Barinas. Era el menor de los hermanos, todos varones. Hijo de la abogada Carmen Cordero viuda de Azuaje, quien en su vida pública había ocupado hace poco tiempo el cargo de notario.

Al decir de su entorno, era un joven muy activo e inquieto. También era dueño de un temperamento fuerte y no se dejaba humillar bajo ninguna circunstancia.

La noche del 18 de febrero del 2009, César y otros jóvenes dirigentes políticos quisieron divertirse un rato tras tanto trajinar electoral y visitaron varios sitios. Como lugar final se dirigieron en vehículo a un reconocido local licorero ubicado en los alrededores de la estación de servicios Los Pinos, en la troncal cinco, parroquia Alto Barinas, donde, al compás de cervezas y música a alto volumen,  disfrutaron durante horas.

Todo transcurría según lo deseado, pero a eso de las tres de la madrugada aquella aparente tranquilidad se quebró cuando un incidente se registró.

De acuerdo a lo señalado por testigos, un joven, que de repente se mezcló en el grupo, le faltó el respeto a una de las jóvenes que disfrutaba con Azuaje, Caravallo y compañía, lo que hizo reaccionar de manera airada a los dos jóvenes ahora fallecidos.

Azuaje empujó y conectó una cachetada al entrometido, el cual, al verse malparado y humillado, decidió alejarse del grupo, pero en su mente algo estaba torcido y no perdió tiempo para planificar una cruel venganza.  No supo frenar sus instintos. Este chicio sería identificado como César Castro Terán, de 28 años.

A  muerte

Castro Terán era empleado de una cadena de supermercados en Barinas y aquella noche también disfrutaba de licor y música. La lección que acababa de propinarle Azuaje Cordero lo dejó en ridículo ante tanta gente.

Movido por un odio irresistible y pensando en un acto de venganza, César Castro Terán se dirige a su vehículo, un Fiat Palio, color verde, al cual asciende con enojo y se traslada a la urbanización Ciudad Varyná en busca de su amigo Miguelángel Peña Graterol, de 27 años, apodado “Miguelito”, un joven de mal vivir.

“Miguelito” es despertado por Castro Terán, quien, al parecer, le cuenta que varios sujetos lo maltrataron y lo golpearon, por lo que consideró que había que tomar venganza.

“Miguelito” estaba decidido a vengar a su amigo. Dejó atrás a Castro Terán y se acercó lentamente a Azuaje y al resto de los muchachos que lo acompañaban.

César José Azuaje vio que aquel desconocido se acercaba. Apenas pudo voltear a un lado cuando un balazo impactó en su cabeza. Su amigo Joel Caravallo intentó evitar el disparo, pero igualmente recibió un balazo en la frente. Ambos se desplomaron de inmediato ante la mirada de terror y gritos de sus amigos.

Peña Graterol da la espalda y huye a toda velocidad. Castro Terán lo esperaba en el asiento de chofer del auto y ambos escapan a toda marcha. Atràs dejaban espantosos gritos.

Minutos luego, todos los que allí se encontraban se enteraron que uno de los asesinados era hermano del diputado Wilmer Azuaje Cordero, quien a esas alturas ya había recibido la funesta noticia vía telefónica. Los episodios que vendrían luego tras este hecho de sangre mantuvieron en vilo a la población barinesa,.

La realidad del suceso

La fatal noticia pronto llegó al ejecutivo nacional. Se trataba del hermano de un parlamentario ex dirigente del partido de gobierno ahora enfrentado a él, pero que en ese momento casi aseguraba que César José fue blanco de sicarios a causa del tenso ambiente político.  En el Congreso Nacional igualmente era el principal tema de conversación. Todos los parlamentarios, al unísono, exigían  pronto esclarecimiento del crimen.

Fue tanta la presión que el entonces director nacional  del Cuerpo de Investigaciones científicas, penales y criminalísticas, comisario Wilmer Flores Trocel (+), decidió viajar a Barinas junto a un equipo de expertos contra homicidios a resolver el caso .

Las investigaciones se profundizaron. La hipótesis de una muerte por encargo fue descartada. Se exploraron varios escenarios, entre ellos la venganza por riña, la que cobró fuerza  una vez que los detectives escucharon las versiones de los acompañantes de occisos.

 Flores Trosel anunciaría a medios locales y nacionales, en menos de 24 horas del  hecho,  que el suceso fue resultado de una riña callejera, con lo que sofocó el clima de opinión que se estaba formando alrededor del caso y con ello la posición del diputado Wilmer Azuaje, quien personalmente fue informado por el jefe policial acerca de los pormenores del crimen. A partir de ese momento, los ánimos se calmaron.

“Miguelito  me amenazó para regresar a “Los Pinos”

A cuatro días del hecho, César Castro Terán, al verse casi descubierto,  decide entregarse a las autoridades en compañía de un abogado. Se dirigió a la sede detectivesca y decide colaborar con los investigadores.

Reconoce que fue él quien inició la riña con Azuaje y con el grupo de amigos por un percance sin sentido. Agregó que el hermano de Wilmer lo provocó y por ello él reaccionó. Lo infortunio para él es que fue objeto de una golpiza humillante por parte de César José.

El detenido aseveró dos  elementos no creíbles en su versión: el primero,   que andaba acompañado de “Miguelito” mucho antes del hecho, y el segundo, indicaba que él trató de evitar el doble homicidio.

Dijo que Peña Graterol el que, a punta de pistola,  lo obligó a retornar a la estación de  servicios de Los Pinos.

¡ Le grité a “Miguelito” que, por favor, no disparara contra ellos, pero él no me hizo caso!, exclamó Castro Terán ante la incredulidad  de los funcionarios.

Ambos datos fueron rebatidos por los investigadores al mostrarle evidencias que apuntaban  a que  Castro decidió tomar venganza y fue en busca de su amigo y vecino en Ciudad Varyna.

Siete meses luego cae “Miguelito”

Siete meses luego, el entonces Ministro del Poder popular del  interior y justicia, Tareck El Aissami, anunciara la captura de Peña Graterol en la ciudad de Mérida, donde se presume estaba enconchado.

“Nunca desistimos de la investigación por encima de la miseria hechas por el diputado Wilmer Azuaje en contra del gobierno nacional”, apuntó El Aissami, quien aprovechó el instante para señalar que el parlamentario utilizó este hecho como bandera política y acusar al ejecutivo nacional como responsable de este fatal hecho.

El hecho de sangre  escandaloso más absurdo de Barinas

A más de trece años de este lamentable suceso, no es descabellado asegurar que , hasta el sol de hoy, se trata del hecho de sangre escandaloso más absurdo de la historia policial de la región barinesa.

Lo que debió ser un percance pasajero de ingrata recordación para uno de los involucrados, se convirtió, en minutos, en un suceso trágico y vil desde todo punto de vista.

César Castro Terán y Miguel Ángel Peña Graterol purgan condenas por el delito de homicidio calificado con alevosía por motivos fútiles e innobles.

El comisario Wilmer Flores Trosel, quien lideró las pesquisas, falleció en junio del año 2016 a causa de cáncer.

Wilmer Azuaje continúa su carrera política desde el extranjero tras declararse perseguido político y luego de permanecer preso un tiempo en la denominada Tumba del Sebin. Su hermano mayor, José Adrián Azuaje, es el alcalde del municipio Obispos tras resultar electo en el último proceso electoral celebrado en el país.

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