El macabro asesinato de padre e hija: POR DOCE MONEDAS

* Fue el novio de una de las nietas de don Elvis Piñeiro Cáceres, de 80 años, el autor intelectual y material de uno de los asesinatos más aberrantes y repudiables acontecidos en la ciudad de Barinas y que tuvo como motivo el robo de las doce monedas que el jubilado guardaba con celos en su vieja casona de la cAlle Pulido. 

* Don Elvis y su hija menor, Norelvis Rocío Piñeiro Jiménez, fueron sometidos a una repulsiva tortura hasta la muerte  por parte de José Gabriel Rangel Mercado, el novio de su sobrina, y de sus compinches Roger Luis Arrieta Oiveros y a Luis Antonio Camacho Rivero, quienes fueron capturados seis meses luego  y procesados judicialmente por el delito de homicidio intencional calificado por robo. 

 Las doce morocotas de don Elvis 

 El viejo Elvis guardaba con muchos celo doce morocotas de oro desde hace años. Sólo su círculo íntimo familiar y uno que otro de confianza tenía conocimiento de ello. Al decir de propios y extraños,  aquel «tesoro» era sagrado para él, tanto que las escondía en sitios inimaginables para que resultara casi imposible que alguien, a sus espaldas,  pudiera encontrarlas.

 A lo largo de años,  esas monedas de alto valor acompañaron a Elvis Piñeiro Cáceres  en su vieja casona ,  en la calle Pulido de la ciudad de Barinas,  diagonal al comando de la unidad ciclistica del Cuerpo de Policía del estado Barinas. 

Su familia era una de las más reconocidas de esa zona del centro de la capital.

Elvis Vicente Piñeiro Cáceres , de 80 años, era padre de varios hijos, todos, excepto una, tenían hogar propio, por lo que vivía solo la mayor parte del tiempo. Lo acompañaba su hija, LORELVIS ROCIO PIÑERO JIMENEZ, economista de 36 años, la única soltera de la família y empleada al servicio de la Secretaría de planificación y presupuesto de la Gobernación de Barinas. 

Hace años había quedado viudo, por lo que su vida transcurría de manera muy tranquila tras jubilarse años atrás de la administración pública. 

Comenzaba el año 2014 y don Elvis pasaba el tiempo con su hija menor en su casona del casco central de Barinas, la que aún conservaba la infraestructura de antaño. Y, en su interior,  en algún lugar secreto, sus doce monedas, ocultas y en oscuridad, manipuladas solamente por él.

El primero de diciembre del 2014 la comunidad barinesa se escandalizó con lo  sucedido dentro de esa casa. El motivo de lo ocurrido, que luego  sería esclarecido por la Policía científica: las doce monedas de don Elvis. 

El novio delincuente

La paz y la tranquilidad de los Piñeiro Jiménez  tuvo su ocaso cuando un joven de 30 años conoció y se enamoró de una de las nietas del señor Elvis . Era un hombre vinculado al mundo delictivo, por lo que parte de esa honorable familia no veía con buenos ojos aquella relación. 

José Gabriel Rangel Mercado se las ingenio para convertirse en el prometido de aquella chica, una estudiante universitaria de 24 años. 

Aunque no era una relación apegada a las costumbres familiares y de sociedad, la joven pareja seguía su rumbo sin mirar mucho lo que la gente opinaba.

En medio de esa situación, Rangel Mercado, habilidoso al fin, conoció al abuelo de su novia y, más aún,  a Lorelvis Rocío, por lo que obtuvo un elemento muy importante que le sirvió en el futuro: la confianza.

En algún momento de ese noviazgo, José Gabriel se enteró de las doce monedas de oro que don Elvis guardaba con celos. Alguien, que sólo Dios sabrá,  le  confió al sujeto el secreto del viejo roble de la familia. 

Fue en ese instante en que su maldad y sus demonios se alborotaron y es cuando da rienda suelta a sus instintos de hombre malo.

Lo que para cualquier hombre de bien aquella información fidedigna familiar es respetada y de sumo cuidado, para Rangel Mercado fue una oportunidad para manifestar su lado oscuro. 

A la par con su relación de moviazgo, José Gabriel puso su atención en aquel «tesoro» del que un día escuchó con intriga. Por ello se esforzó en averiguar más sobre ese asunto que le fascinaba. Mientras su novia,  la nieta de don Elvis,  cursaba estudios en una universidad de un estado vecino,  Rangel Mercado comenzó a tejer la red que le serviría para ejecutar el golpe.

Aquella docena de monedas representaría un golpe que le generaría riqueza y poder llevar una vida adinerada con su novia,  sin importar que la víctima era el abuelo de su chica.

La familia Piñeiro Jiménez ignoraba que esas monedas serían la causa por la cual una mente criminal sería capaz de cometer lo peor por adueñarse de ellas y venderlas al mejor postor.

Pero de algo sí estaban seguros: el viejo Elvis jamás iba a desprenderse de sus morocotas así por así . 

La confianza abre puertas y también mata

La noche del 30 de noviembre de 2014, don Elvis y su hija Lorelvis,  como era costumbre, descansaban en casa. La paz y la rutina hacían su tarea diaria. 

De repente alguien llama a la puerta de la casona de los Piñeiro. Norelbis se asoma por la ventana y observa que es una cara conocida. Mira el reloj. Aún es temprano

La confianza hizo que abriera la puerta de la vieja casona para que un ansioso José Gabriel Rangel Mercado entrara sin inconvenientes.  Pero algo no estaba bien: el novio de la nieta del señor Piñeiro no andaba solo.

Enseguida ingresaron dos sujetos más con capuchas.

Norelvis es sometida de inmediato con facilidad. Los delincuentes ahora buscan a su principal objetivo, a don Elvis Piñeiro Cáceres. 

Dan con él en su habitación  de manera rápida e igualmente lo dominan.  El octogenario se paraliza de miedo y entra en pánico. 

El trío de maleantes tiene dominado al par de víctimas. 

El plan, aparentemente preparado con antelación,  contempla ahora atar las manos  y almordazar a las víctimas .  Usan un alambre para las manos y trapo para las bocas. 

Padre e hija ruega por sus vidas atónitos y desesperados. 

Los maleantes van al grano: desean apoderarse de las misteriosas monedas que el viejo Elvis guarda con celos, mientras roban objetos de valor.

Según las pesquisas detectivescas, los Piñeiro niegan tener las monedas , pero los malhechores no se comen el cuento.

Es en ese momento en que comienza una lenta y repulsiva tortura por parte de los visitantes. 

Las víctimas, indefensas y presas fáciles del trío de ladrones, son blancos de golpes y agresiones con arma blanca.

Las investigaciones establecieron que Norelvis ignoraba el lugar donde estaban las valiosas monedas, pero el señor Elvis seguía negando su paradero,  quizás confiando en que sus violentos agresores se rindieran y se marcharan. Eso nunca sucedió.

Sin dejar pistas 

Pero en medio de aquella cruel turtura hay un elemento que resulta comprometedor para el autor intelectual y material del hecho: sus dos víctimas lo conocen y el plan no puede estropearse por ello. La orden del jefe es no dejar pistas.

Don Elvis y su hija menor son víctimas de golpes, heridas cortantes con armas blancas, y diversas agresiones en sus cuerpos. 

Los maleantes finalmente localizan lo que tanto buscaban y detienen el fuerte castigo. 

Don Elvis no soportó el duro sometimiento y, según se informó,  falleció antes que confesara a sus victimarios el paradero de sus monedas. 

Se ponen de acuerdo y toman una macabra decisión: no hay que dejar con vida a alguien. 

Terminan asesinando con arma blanca a Norelvis.

Han transcurrido varias horas desde que los delincuentes arribaron a la casa de los Piñeiro. Es de madrugada. Los tres hampones,  manchados de sangre en sus cuerpos y en su conciencias, huyen con las doce monedas de oro y otros objetos de valor.  Dejan atrás, en medio del caos y desorden, a los dos cuerpos, los que horas luego serían descubiertos por uno de los hijos de  Piñeiro. 

La mañana del primero de diciembre del 2014 la calle Pulido era escenario de asombro,  pesar y escándalo a causa de uno de los crímenes más repudiables acontecidos en la historia reciente de Barinas.

La división de homicidios del Cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalisticas, sub delegación Barinas, iniciaba las pesquisas de tan cobarde hecho.

A los detectives sólo les bastó observar la escena del crimen para determinar que padre e hija fueron víctimas de una espantosa tortura.

Seis meses implorando justicia

Tras el crimen, diversos sectores de la comunidad barinesa clamaron pronta justicia por las muertes del señor Elvis  Piñeiro y su hija Norelbis Rocío.

Se organizó un amplio grupo por Facebook denominado » Justicia por la muerte de Elvis y Norelvis» , al que se unieron decenas de personas. Se dirigieron comunicaciones a despachos ministeriales y entes judiciales exigiendo el esclarecimiento del doble homicidio.

Los funcionarios de homicidios establecieron de inmediato que   el móvil del cruel asesinato fue el robo de las monedas.  Lo que no les cuadraba era porqué tanta saña contra las víctimas.

Las investigaciones se profundizaron y la hipótesis que tenían era que alguien del entorno sería el autor de tan abominable hecho.

Pasarían cerca de seis meses para que, tras intensas pesquisas, los detectives descubrieran a la cabeza de aquel vil crimen.

En junio del año 2015 la Policía científica captura a JOSE GABRIEL RANGEL MERCADO,  ROGER LUIS ARRIETA OLIVERO, y a LUIS ANTONIO CAMACHO RIVERO, los autores del asesinato de padre e hija.

Los tres fueron acusados por la Fiscalía del Ministerio público por la presunta comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL CALIFICADO POR HABERLO COMETIDO EN LA EJECUCION DEL ROBO AGRAVADO.

Los tres fueron procesados y sentenciados a varios años de cárcel.

La comunidad barinesa aún recuerda con repudio este soñado caso tan despiadado y cobarde.

Y pensar que fue la ambición desmedida de un criminal la que acabó con la paz de una honorable familia.  Un delincuente que manifestó su maldad cuando se enteró de que el abuelo de su novia ocultaba en su vieja casona de la calle Pulido su tesoro familiar: sus doce morocotas de oro.

Noticias relacionadas

Deja un comentario