El repudiable crimen de «La chica ánime»

Corazonadas de madre

  • La intuición de Desiree Salguera se manifestó varias veces hasta sentir que su hija, Anyuri Noemí Colmenares (19) había sido víctima de algo cruel por parte de su novio, Jesús Enrique Sanabria (26). Sus instintos de madre no fallaron. El 8 de febrero de 2017, el joven confesó al Cicpc el feminicidio de la estudiante de sociología y que había enterrado el cadáver en el patio de su residencia.
  • La joven desapareció el 18 de octubre de 2016 tras lavar su ropa en el apartamento de sus padres. Una fuerte intuición maternal, una persistente búsqueda que alertó al Cicpc, un novio misterioso, un trabajo detectivesco impecable impulsado por la madre de la víctima,  entre otros aspectos, formaron esta trama que generó cobertura periodística nacional y un inmenso repudio colectivo.

Por: César Villamizar Trejo

La Primera corazonada

La primera corazonada que sintió Desiree sobre su hija Anyuri Noemí fue la mañana del 21 de octubre del 2016, cuando se percató que la ropa de su hija mayor aún colgada del tendero ubicado en la terraza de su pequeño apartamento.

Se extrañó que, luego de tres días, la estudiante de 19 años no había retirado su ropa, pues siempre lo hacía  al siguiente día de lavar.

Aquella primera intuición de madre la quiso ignorar, pero no dejó de pensar en las posibles causas por las cuales su muchacha no había regresado a su apartamento cuando era tan puntual en cada compromiso.

Mientras tomaba un café, la madre no despegaba su mirada del tendero. No quiso comentarle al respecto a Reinaldo, su marido, quien desayunaba tranquilo en la mesa, pero su premonición fue mayor.

¿ Ay, papi, qué le pasaría a Anyuri que no ha venido a buscar la ropa desde que lavó hace tres días?. Ella nunca se tarda.”, le preguntó Desirée a su marido.

Reinaldo, compañero de vida de Martha Desiree Salguera desde hace 20 años, la miró fijamente y, de manera pausada, le pidió que no se angustiara, pues Anyuri ya tenía una vida independiente y que en cualquier instante iría a buscar su ropa.

Los atuendos juveniles de la chica de 19 años y estudiante del VI semestre de sociología en la Unellez  quedaron tendidos. Su dueña nunca regresaría.

A partir de ese momento, Desiree protagonizaría  una tarea incesante para saber sobre el paradero de su hija mayor. Su insistencia y perseverancia, pero,  más aún,  sus corazonadas de madre la condujeron a descubrir que algo macabro le había sucedido a la jovencita.

«La chica Anime»

Anyuris Noemí Colmenares Salguera, a sus 19 años, decidió vivir de manera independiente. Un día les dijo a sus padres que se iba de casa y conseguiría trabajo. No hubo resistencia. «La chica anime»,  como muchos la conocían por su profunda afición a los cómics japoneses, en realidad se había enamorado. Quedó fascinada desde que conoció a Jesús Ernesto Sanabria, de 26 años, un joven solitario y sin empleo fijo.

Su relación transcurrió unos tres meses hasta que estimaron llevar una vida juntos, aunque no fuera a tiempo completo. A la estudiante de 19 años le importaba poco lo que alguien dijera de su relación amorosa. Su familia,  amigos y compañeras de estudios no le tocaban ese tema.

Incluso,  algunas de las compañeras de estudios de Anyuris aseveraron que Jesús Ernesto nunca se acercó a ellas ni trató de hacer amistad. Siempre fue distante. Y cuando iba a buscar a Anyuris a la universidad la llamaba con una señal. Ellas nunca se entrometieron en esa relación.

La segunda corazonada

Los días fueron pasando desde aquel 21 de octubre de 2016. Anyuri Noemí Colmenares Salguera pasó todo el día 18 lavando su ropa en el apartamento donde vivían sus padres,  en el sector A de Ciudad Tavacare, de donde salió en horas de la tarde. Habían transcurrido 72 horas y la angustia estaba carcomiendo a Desiree.

La mujer se extrañó que su hija no se había comunicado con ella, pues lo hacía de manera constante.

Llamó a tres de las compañeras de estudios de su hija y todas respondieron que ella no respondía mensajes ni llamadas, además tenía dos días sin ir a clases.

Aquellas respuestas produjeron la segunda corazonada de Desiree. Algo no estaba bien con su hija. La angustia crecía.

Y no soportó más.  El 26 de octubre, ocho días de haberla visto por última vez,  la joven madre formula la denuncia sobre la desaparición de su hija ante el Cicpc- sub delegación Barinas.

Pero no se quedó tranquila.  Logró reunir a vecinos y amigos para crear un frente de búsqueda de la joven de 19 años. Visitaron diversos sitios, recorrió instituciones y pegó fotocopias de gráficas de su hija por decenas de lugares con el anhelo que alguien informara sobre su paradero.

La última noche de Anyuris

Anyuris y Jesús Ernesto tenían seis meses de noviazgo en octubre de 2016. Aparentemente se llevaban bien a pesar que siempre existió un matiz de rareza y anormalidad entre el círculo cercano a la estudiante de 19 años por la manera de ser de su pareja.

Anyuri llegó a la casa de su novio la tarde del 18 de octubre del 2016 tras haber lavado la ropa en el apartamento de sus padres, en Ciudad Tavacare. Sanabria vivía solo en la urbanización Prados del Este,, pues sus progenitores estaban separados hace tiempo. Esa noche hubo un compartir en la pequeña casa del joven y todo trascurrió entre música y licor.

El relato ofrecido por Sanabria a las autoridades revela que alrededor de la una de la madrugada del 19 de octubre él y la chica Anime sostuvieron una calurosa discusión en la habitación donde él dormía y, en medio de la confrontación, los dos se agarraron.

En ese momento,  Sanabria la empuja con bastante fuerza y la chica se golpea la cabeza con la orilla del closet. Anyuri queda inconsciente sobre el piso. Su novio, en pánico,  trata de despertarla, pero ella nunca reaccionó.

Había sufrido un  golpe contundente en la región occipital del cráneo y ello la dejó muy grave. Sanabria quiso revivirla de varias formas, pero fue inútil.

En su relato, Jesús Ernesto Sanabria señaló que, al darse cuenta que Anyuri emanaba sangre del cráneo y se estaba palideciendo, presume que falleció.

El joven opta por acostar a su novia sobre su cama,  hasta que el siguiente día,  sin haber pegado un ojo, carga el cuerpo al baño y la deja allí durante tres días.

Agrega que finalmente opta por enterrarla en el patio de su casa, para lo cual cava una tumba poca profunda, donde coloca el cadáver de «la chica ánime».

Tercera corazonada

Desiree, embarazada de su tercer hijo, sabía de la relación sentimental que sostenía “La chica ánime” con un joven del que no sabía ni su nombre. También sabía que este chico vivía en la urbanización Prados del Este, pero ignoraba la dirección exacta, lo que revela la escasa empatía que existía entre ese muchacho con ellos.

Decide bajar la foto de aquel joven del Facebook de su hija y se dirige a la citada urbanización en compañía de varias personas.

Al llegar allá,  foto en mano, le pregunta a varios vecinos del sector si conocían a aquel joven y un vecino le dice dónde reside: calle cuatro, casa 32. Hasta allá llegaron.

Tocó varias veces la puerta de esa casa hasta que un joven con barba pronunciada, de cola, moreno y mirada desconfiada se asoma por la ventana y abre la puerta. Era Jesús Ernesto Sanabria Briceño, de 26 años de edad, el novio de Anyuris.

La desesperada madre le pregunta por su hija, a lo que Sanabria, nervioso y muy serio, le responde que no la ve dese el 19 de octubre. Admite que ella estuvo en esa casa ese día,  pero al siguiente se despidió y desde ese momento no sabe de ella. Agrega que Anyuris había dejado ropa y otras cosas en el cuarto.

Desiree casi le ruega que la deje entrar a la habitación.  Sanabria la complace,  pero antes le indica que estaba muy desordenada y que la va arreglar.  Todos esperan que salga el chico y la madre angustiada entra y contempla,  con lágrimas,  varias prendas de vestir de Anyuri.

Fue en ese momento en que Desiree, a solas y contemplando las prendas de su hija,  siente una repentina y profunda impresión de tristeza y dolor en su alma. Un misterioso sentimiento le expresaba que algo macabro había sucedido con su hija en aquella habitación. Las esperanzas de verla otra vez se desvanecían en su interior.    Era su tercera y más sentida corazonada.

Salió llorando y, sin poder desprenderse de aquella sensación y entre dudas, le pide a Sanabria que la ayude a buscar a su hija mayor. Él se compromete, pero nunca cumple.

Justicia desenterrada 

Las corazonadas de Desiree no fueron en vano. En su alma algo le decía que Sanabria tenía que ver con la desaparición de su hija. Así lo dijo varias veces en el Cicpc, a donde iba con frecuencia. Si bien los detectives no echaron a un lado sus inquietudes, no había elemento alguno para actuar en contra del misterioso novio.

Pero sucedió algo a comienzos de febrero del 2017: alguien estaba utilizando el celular de la chica anime.

Los funcionarios de telefonía notificaron a la división de desaparecidos,  quienes entraron en acción. Aunque el aparato tenía un nuevo número , el imei estaba en uso.

Un funcionario llamó al nuevo dueño del equipo y éste se sorprende ingratamente lo que le expresa el detective, quien le sugiere un encuentro con la comisión detectivesca de inmediato.

Aquel joven, nervioso,  le relata a los funcionarios que el celular lo compró a un joven que había publicado la venta por una página de Facebook. Los funcionarios le muestran la fotografía de Jesús Ernesto Sanabria y éste responde que ese fue el vendedor. La negociación fue en el terminal de pasajeros de la capital barinesa el finales del mes de octubre delo 2016 .

El primero de febrero del 2017, una comisión del Cicpc visita a Sanabria con las pruebas de la negociación telefónica y éste lo niega al comienzo, pero sucumbe ante el cerco de preguntas.

El caso ahora cae a manos de homicidios, cuya comisión,  en visita sorpresa,  incauta el colchón y las almohadas de la cama del joven de 26 años. La prueba de luminol revela manchas de sangre en ambas piezas. El chico misterioso  está contra las cuerdas.

Es entonces cuando decide colaborar.  El 8 de febrero del 2017, Jesús Ernesto Sanabria decide contar la verdad a los impacientes detectives de homicidios de la Policía científica.

Les dice que el cadáver de la estudiante está enterrado en el patio de su casa. En menos de una hora, una comisión de ese organismo extrae el cadáver de «La chica anime’. La justicia es desenterrada.

«No la quería matar»

Durante el juicio, Sanabria,  confeso del repudiable hecho. Leyó una carta,  a través de la cual pedía perdón a los parientes de Anyuri, en especial a su madre.

Agregó que el hecho fue un fatal accidente y que nunca quiso hacerle daño a su novia.

Desiree aceptó el perdón por su fe en Cristo, pero señaló,  en plena sala de juicio, que él pudo auxiliar a su hija y llevarla al hospital tras el golpe,  pero no quiso.

Jesús Ernesto Sanabria purga una condena de veinte años por la comisión de delito de feminicidio, previsto y sancionado en Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre y sin violencia.

Desiree dio a luz un niño sano a finales del 2017. Reinaldo sigue a su lado.

Este tan sonado caso tuvo oberrtura periodística nacional desde que se descubrió el cadáver de Anyuris hasta la condena de Sanabria. Fue muy repudiado por organismos públicos defensores de la mujer y por la ciudadanía en general. La justicia, sin duda alguna, tuvo como principales actores a los instintos infalibles de una mujer entregada a la causa de su hija. Fueron las corazonadas de madre.

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