La aprobación del Gobierno de Bolsonaro sube al 37 %, la mayor desde que asumió

Pese a que Brasil es el segundo país del mundo con más fallecidos y contagiados en la pandemia del COVID-19, la aprobación de Bolsonaro subió en las encuestas. En tanto, uno de sus hijos dio positivo por coronavirus.

La popularidad del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, registra sus mejores índices desde su llegada al poder, con una fuerte aprobación entre beneficiarios de ayudas para enfrentar la pandemia que ya dejó 105.000 muertos y millones de desocupados en el país, indicó este viernes (14.08.2020) un sondeo.

El índice de aprobación del mandatario ultraderechista subió desde junio cinco puntos porcentuales, de 32% a 37%, y el de rechazo cayó diez, de 44% a 34%, precisa la encuesta realizada por el instituto Datafolha el 11 y el 12 de agosto, en base a 2.065 entrevistas telefónicas.

Un 27% de los entrevistados considera su gestión «regular», frente a 23% en junio, añade el estudio, que tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.

Hasta ahora, la aprobación de Bolsonaro se había mantenido estable desde el inicio de su mandato (enero de 2019), entre 32% y 33%. En ese lapso, su rechazo había subido de 30% a 44%. La encuesta más reciente confirma otras realizadas en las últimas semanas, algunas de las cuales muestran a Bolsonaro, de 65 años, con grandes posibilidades de reelección en 2022.

Datafolha destaca la fortaleza del excapitán entre los millones de brasileños que recibieron una ayuda de emergencia de al menos 600 reales mensuales (unos 110 dólares) para compensar los impactos de la pandemia. Un 42% de esos beneficiarios aprueba su labor, frente al 36% que lo apoya entre quienes no han solicitado esa ayuda.

Según cifras oficiales, 8,9 millones de puestos de trabajo se perdieron en el segundo trimestre, cuando la tasa de desempleo subió al 13,3%, la más alta en tres años. El jefe de Estado, que contrajo coronavirus en julio, asegura además que se curó gracias al uso de la cloroquina y reprocha a los gobernadores la resistencia a impulsar ese medicamento, cuya eficacia no ha sido comprobada científicamente.

«Yo soy la prueba viva de que [la cloroquina] dio resultado», declaró el jueves en Belém (norte).

Noticias relacionadas

Deja un comentario