China arremete contra el G7 por comunicado conjunto difamatorio

Varias potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, denunciaron en mayo ante la ONU los supuestos abusos del gobierno chino contra la minoría uigur y otras etnias que residen en Xinjiang, elevando la presión contra Pekín, que niega todas las acusaciones y las califica como un pretexto para hacerle daño

China reprobó este lunes la declaración final de la cumbre del G7 acordada en Carbis Bay (Reino Unido) en la que sus miembros pidieron a Pekín que respete los derechos humanos, especialmente en la provincia noroccidental de Xinjiang, y garantice un alto nivel de autonomía en Hong Kong.

«El comunicado distorsiona los hechos sobre Xinjiang, Hong Kong, Taiwán y otros asuntos para difamar deliberadamente a China», indicó en un comunicado un portavoz de la Embajada china en Reino Unido.

«Además, interfiere en los asuntos internos de China, lo cual viola las normas que rigen las relaciones internacionales. Estamos muy insatisfechos y nos oponemos firmemente», agrega la nota.

El presidente estadounidense, Joe Biden, acudió al G7 con el objetivo de recabar apoyos entre sus aliados occidentales frente a China y Rusia y presionó para que el grupo adoptara acciones contra el gigante asiático.

Así, el comunicado del grupo expresó su oposición a las prácticas anticompetitivas de China y a las violaciones de los derechos humanos en Xinjiang, y exigió a Pekín que asegure un alto nivel de autonomía para Hong Kong.

«No se debe difamar a China», indicó hoy el portavoz chino, y añadió que el país asiático defenderá su soberanía nacional e intereses de seguridad y de desarrollo.

«La comunidad internacional necesita unidad en lugar de camarillas que siembren divisiones. China ama la paz y aboga por la cooperación, pero también tiene sus líneas rojas», acotó.

Varias potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, denunciaron en mayo ante la ONU los supuestos abusos del gobierno chino contra la minoría uigur y otras etnias que residen en Xinjiang, elevando la presión contra Pekín, que niega todas las acusaciones y las califica como un pretexto para hacerle daño.

Estos países denunciaron la existencia de graves abusos en la provincia -con minorías como la uigur sufriendo detenciones masivas, torturas y trabajos forzados-, y algunos gobiernos, incluido el estadounidense, hablaron de la existencia de un «genocidio».

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