Apure: “Esto es un terror que nadie debería pasar ”

Más de 3.000 venezolanos han huido a la localidad colombiana de Arauquita por los conflictos armados entre la FANB y disidencias de las FARC en Apure. Esperan que paren las detonaciones para regresar al país


(Arauquita, Mar 25).- Clara Rangel es una de los más de 3.000 venezolanos que llegaron en los últimos días a la localidad colombiana de Arauquita huyendo de los combates armados entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y una disidencia de las FARC al otro lado de la frontera.


“Yo quiero volver pronto a mi casa, porque de verdad que esto es muy difícil”, afirma a Efe Rangel. Con su voz refleja lo que sienten las miles de personas que lo dejaron todo en el estado Apure, limítrofe con el departamento colombiano de Arauca, por la violencia.

La mujer está en uno de los 11 albergues que hasta el momento destinaron las autoridades de Arauquita para atender a los desplazados, que ya suman 3.157, una cifra que puede seguir creciendo si persisten los combates armados en el lado venezolano de la frontera.

“Uno no está acostumbrado a vivir esto”


Rangel vive en un sector conocido como Santa Rosa, que hace parte del pueblo de La Victoria, separado de Arauquita por el río Arauca, y relata que el domingo empezaron a escuchar disparos.

“Uno no está acostumbrado a vivir esto y menos este terror. Este es un terror que vivimos como venezolanos, como seres humanos, que no debería pasar nadie”, asegura.

Es por ello que pide a quienes se enfrentan que le informen a la comunidad antes de que empiecen los choques. O que lo hagan lejos de los niños, las personas, lejos de una ciudad y de una comunidad entera que en este caso tuvo que abandonar su casa aterrorizada de que los fueran a matar.

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“Queremos regresar pronto a nuestras casas, a que nos dejen porque sinceramente hay casas que las han destrozado completamente”, expresa.

En esa línea Rosa Mejías, otra mujer que huyó de su casa en La Victoria, dice a Efe que lo hizo porque se formó un gran conflicto.   “Nos tocó salir volados, dejar la casa, los animales, todo. Eso está prendido, están acabando con todo allá. Está bravo, muy bravo. Nos venimos para acá”, expresa preocupada y  agrega: “No vuelvo a retornar hasta que esa broma se tranquilice, porque no voy a esperar a que acaben con mi vida allá”. 

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