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Economistas: el bolívar digital es una «curita» para la hiperinflación

Los especialistas indican que en la práctica, la reconversión, es un proyecto costoso para la banca al adaptar sus sistemas, en una situación de alta vulnerabilidad para el sector, debido a la persistencia de la hiperinflación.

(Caracas, Sep 28/LVM).- Rosamnis Marcano economista, magister en Finanzas del IESA, advierte que el gobierno insinúa una digitalización de la moneda, simulando la emisión de monedas digitales de bancos centrales en otros países, como China, Suecia y Nigeria, sin embargo, en el caso venezolano se mantendrán los billetes y monedas físicas, cosa que no sucede en las otras experiencias mencionadas en las que existen billeteras digitales para hacer las transacciones más seguras y rápidas.

A pesar de que el gobierno ha promovido transacciones P2P, P2C Y C2P, existen límites físicos, debido a que Venezuela tiene el peor internet de la región. Además, otro límite estructural y tecnológico es la insuficiencia de dispositivos para estas transacciones, agregó Marcano.

“El Bolívar digital está basado en una moneda débil, afectada por una inflación acelerada. La inflación anual promedio entre 2008 y agosto 2018 fue de 419% y entre agosto 2018 y mayo de 2021 fue de 62.644%. Por esto duró más el bolívar fuerte”.

Sostiene que la hiperinflación es producto del financiamiento monetario del déficit fiscal, la caída de la producción petrolera y la falta de acceso a financiamiento en los mercados internacionales.

Estima que la inflación de 2021 cerrará en 1142.8% y 863.8% en 2022. «La inflación más alta frente a otros pronósticos como Líbano y Argentina», señala la economista. El aumento del encaje legal para los bancos desaceleró la inflación, pero el problema de fondo sigue, aseguró.

“La reconversión genera costos importantes para las empresas al necesitar adecuar sus operaciones a la nueva expresión monetaria. Estas deben actualizar su software, programas administrativos y contables”, enfatizó Marcano.

Rosamnis Marcano indicó que la reconversión no es una medida para abatir la inflación, es un cambio en términos nominales de los precios. El beneficio está en la facilidad de las transacciones y posiblemente en la disminución de la escasez del efectivo.

No es un plan macroeconómico creíble que apunte a reducir la inflación y restablecer la confianza en el bolívar. Marcano comentó que el venezolano se ha acostumbrado a ver cómo se ha perdido su poder adquisitivo. Esta es la tercera reconversión en 13 años, se han eliminado 14 desde 2008.

Es una «curita»

Por su parte, Luis Bárcenas de la firma Ecoanalítica manifestó la tensión que significa la reconversión, a la que cataloga como “una curita a la hiperinflación”. Comenta que «es una atención al sector privado el cual reclamaba esta medida».

El gobierno no tiene mucho por hacer. Viendo la experiencia de Brasil y Argentina. «No hay cambio en el poder de compra», alerta.

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