*** El coordinador de la tolda naranja, José Gregorio Colina, hizo un llamado profundo hacia una nueva cultura de convivencia ciudadana, recordando que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás, por lo que el comercio es plenamente bienvenido siempre y cuando respete las reglas, equilibrando el derecho a trabajar con el derecho del vecino a vivir en paz.
(Kathiuska Francis Marín).- El coordinador regional de Voluntad Popular en Barinas, José Gregorio Colina, se pronunció firmemente sobre la necesidad de rescatar los espacios públicos en el municipio, enfatizando que garantizar la libre circulación de los ciudadanos no representa una guerra contra los comerciantes informales, sino una obligación de la administración pública para asegurar una ciudad segura, transitable y ordenada.
Colina destacó que cualquier habitante, ya sea una persona mayor, un niño, un ciudadano con discapacidad o un transeúnte común, tiene el derecho absoluto de caminar por las aceras sin verse en la obligación de bajar a la calle por obstrucciones, además de garantizar que los vehículos, el transporte público y los servicios de emergencia tengan plena accesibilidad.
En cuanto al sector comercial, el dirigente político señaló que la solución no radica simplemente en desalojar o decir «salga de aquí», sino en impulsar una política pública responsable que comience por un registro exhaustivo de los trabajadores de la economía informal, con el fin de determinar quiénes pueden formalizarse, ser reubicados o requerir capacitación.
Asimismo, subrayó que los procesos de formalización deben ser transparentes, sencillos e incluir alternativas viales viables como mercados municipales adecuados y corredores comerciales organizados, transformando la informalidad en una actividad formal incorporada a un sistema real de derechos, responsabilidades y oportunidades tributarias.
El coordinador de la tolda naranja hizo un llamado profundo hacia una nueva cultura de convivencia ciudadana, recordando que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás, por lo que el comercio es plenamente bienvenido siempre y cuando respete las reglas, equilibrando el derecho a trabajar con el derecho del vecino a vivir en paz.
Finalmente, concluyó que la administración municipal debe gobernar sin populismo ni abusos de autoridad, aplicando la planificación, el diálogo y la firmeza sin privilegios políticos, bajo la premisa de que trabajar es un derecho, pero convivir es un deber ineludible para construir un municipio más justo y ordenado.