*** Durante un foro convocado por Fedecámaras en el estado Barinas, el ingeniero y académico Pedro Morón presentó una radiografía sin ambages de la crisis que atraviesa el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), al tiempo que expuso una serie de propuestas de rápida implementación orientadas a mitigar el colapso energético que experimenta el país.
(Por Kathiuska Francis Marín) .- En un escenario donde la inestabilidad del servicio eléctrico continúa golpeando la cotidianidad de los venezolanos, el debate técnico y económico busca abrir la trocha hacia salidas viables.
Durante un foro convocado por Fedecámaras en el estado Barinas, el Director de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Los Andes, ingeniero y académico Pedro Morón presentó una radiografía sin ambages de la crisis que atraviesa el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), al tiempo que expuso una serie de propuestas de rápida implementación orientadas a mitigar el colapso energético que experimenta el país.
Un diagnóstico desalentador, pero con alternativas a la vista
Calificando el panorama actual del SEN como «desalentador», Morón advirtió que la brecha entre la demanda y la generación real se mantiene en niveles críticos.
Con un consumo nacional que ronda los 16.000 megavatios (MW) frente a una producción precaria que apenas alcanza los 6.000 MW, el experto advierte que los pronósticos a corto plazo son complejos, especialmente ante la inminencia de fenómenos climáticos como el Niño, que amenazan con agravar la situación en los próximos meses.
Frente a las costosas y dilatadas alternativas tradicionales —como la recuperación de turbinas a gas o la rehabilitación de complejos hidroeléctricos en el suroriente del país (Guri), cuyos plazos oscilan entre los 2 y 5 años y demandan inversiones de hasta 20.000 millones de dólares—, la academia plantea una opción descentralizada y de ejecución inmediata: la energía fotovoltaica.
Bajo la ponencia titulada «Perspectiva del sistema eléctrico venezolano», el especialista detalló un proyecto para el desarrollo de sistemas fotovoltaicos (especialmente en embalses) que permitiría inyectar unos 1.500 MW al sistema con una inversión estimada de 1.500 millones de dólares.
«Es un precio que, comparado con los 20.000 millones de dólares que se hablan para recuperar las turbinas hidráulicas, resulta prácticamente irrisorio, con una viabilidad de respuesta en un lapso de 8 a 9 meses», destacó Morón.
Acciones inmediatas: Husos horarios y eficiencia energética
A pesar de la contundencia de los proyectos solares, el experto fue enfático al señalar que la crisis no se resolverá de manera instantánea en lo que resta del año. Por ello, propuso medidas complementarias de choque:
- Ajuste de husos horarios: Reimplementar el manejo estratégico de dos husos horarios para solapar las puntas de carga nocturnas (entre 8:00 p.m. y 10:00 p.m.). Según los cálculos técnicos, esto permitiría un ahorro diario equivalente a unos 300 MW en el consumo de Guri —la cifra exacta que demanda energéticamente el estado Barinas—, reduciendo además los niveles críticos del embalse.
- Sustitución tecnológica en climatización: El parque de aire acondicionado en el país consume unos 3.400 MW. Migrar masivamente hacia tecnología inverter requeriría una inversión estimada entre 700 y 800 millones de dólares, pero permitiría recuperar cerca de 390 MW gracias a su alta eficiencia operativa.
El rol ineludible de la ciudadanía y el modelo estructural
Para Morón, el problema eléctrico dejó de ser coyuntural para convertirse en una falla estructural profunda que exige la toma de conciencia de la ciudadanía. El empoderamiento social en el manejo eficiente de la energía es clave, pero debe ir de la mano de un cambio radical en el modelo de gestión económica del servicio.
En la actualidad, la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) carece del músculo financiero necesario para sostener el sistema. El experto señaló que las tarifas actuales —equivalentes a unos 0,00016 céntimos de dólar por kilovatio-hora consumido— están distantes de la realidad regional (como el caso de Colombia, donde se ubican en 0,19 céntimos).
Ante esta realidad, la propuesta pasa por abrir espacios a la inversión privada y extranjera bajo esquemas asociados, permitiendo que las empresas recuperen costos en plazos prudenciales y que el poder adquisitivo del venezolano sea compatible con tarifas justas que garanticen la sostenibilidad del servicio.
El foro de Fedecámaras en Barinas deja sobre la mesa un mensaje claro: la crisis eléctrica en Venezuela exige abandonar la parálisis institucional y transitar hacia soluciones factibles, de menor costo y con un fuerte componente tecnológico y descentralizado.