*** «Aprecio, valoro y reconozco el papel que María Corina ha tenido en la lucha democrática, pero en lo personal no endioso ni idealizo a ningún dirigente. El culto a la personalidad y la búsqueda de ‘salvadores’ le han hecho mucho daño a Venezuela. Nuestra historia está llena de caudillos. Como dice la frase popular: ‘Solo el pueblo salva al pueblo’. La salida y la reconstrucción de Venezuela son una tarea colectiva de los ciudadanos», puntualizó.
(Kathiuska Francis Marín).- El dirigente político e historiador venezolano Rafael Simón Jiménez Milián analizó el panorama político actual de Venezuela y aseguró que las acciones del Gobierno nacional han terminado por favorecer el liderazgo de María Corina Machado, convirtiéndola en una figura referencial dentro de la dinámica política del país.
Al abordar la estrategia de persecución e inhabilitación contra la líder opositora, Jiménez apeló a su perspectiva como historiador y recordó un pasaje histórico protagonizado por el expresidente argentino Juan Domingo Perón tras su derrocamiento en 1955:
«Cuando Perón llegó al exilio en Paraguay, los periodistas le preguntaron qué haría para regresar al poder, a lo que respondió: ‘Nada, de eso se encargarán mis enemigos’. Guardando las distancias históricas, yo pienso que voceros del Gobierno como Jorge Rodríguez se han convertido de alguna manera en los jefes de campaña de María Corina Machado. Al perseguirla y proscribirla, han provocado que se transforme en un ícono dentro de la sociedad venezolana, adquiriendo incluso rasgos de fervor casi religioso», afirmó Jiménez.
Democracia sin persecución ni mesianismos
Para Jiménez Milián, la vía para la normalización política pasa por el estricto cumplimiento de la Constitución y el respeto a las reglas del juego democrático, en este sentido, sostuvo que el Estado debe cesar la persecución y permitir que Machado ejerza sus derechos políticos con normalidad en el territorio nacional.
«Lo que ordena la Constitución y lo que corresponde en cualquier democracia del mundo es que cese la persecución; que María Corina pueda ser un actor político normal, hacer sus planteamientos y que el ciudadano libremente decida apoyarla o no. Así es como funcionan los sistemas democráticos», enfatizó.
No obstante, el historiador marco una posición crítica frente al riesgo de caer en el caudillismo o la idealización de las figuras políticas, un mal recurrente en la trayectoria histórica de la nación.
«Aprecio, valoro y reconozco el papel que María Corina ha tenido en la lucha democrática, pero en lo personal no endioso ni idealizo a ningún dirigente. El culto a la personalidad y la búsqueda de ‘salvadores’ le han hecho mucho daño a Venezuela. Nuestra historia está llena de caudillos. Como dice la frase popular: ‘Solo el pueblo salva al pueblo’. La salida y la reconstrucción de Venezuela son una tarea colectiva de los ciudadanos», puntualizó.
Finalmente, Rafael Simón Jiménez reiteró su respaldo al derecho de todos los actores políticos a participar libremente en el debate nacional: «Soy un defensor acérrimo de que ella esté en el país, participe en el debate político y, si la voluntad soberana del pueblo venezolano decide que sea la próxima presidenta de Venezuela, que lo sea por la vía democrática».