París – Pese a la caída de la movilización y una menor conflictividad en las protestas de este sábado, el tercero consecutivo a nivel nacional, Francia encara una nueva semana de tensión social por la probable vuelta de los bloqueos en la educación y una huelga general el jueves.
El Gobierno francés, bajo presión después de las imágenes de caos de la protesta del 17 de octubre, celebró que las últimas manifestaciones se desarrollaran en calma, a pesar de la «violencia inaudita» de algunos alborotadores, en palabras del ministro de Interior, Laurent Nuñez.
Causaron especial conmoción las imágenes del lanzamiento de un artefacto incendiario contra gendarmes en París, lo que provocó que el uniforme de al menos un agente se prendiera en llamas, si bien solo sufrió heridas leves.
El ministro Nuñez calificó ese ataque de «tentativa de homicidio», en declaraciones a la prensa por la noche, y la Fiscalía de París anunció una investigación esta mañana.
En total, durante la jornada, se registraron 116 agentes heridos en todo el país.
El férreo dispositivo policial y las restricciones a la circulación lograron evitar también grandes incidentes durante la noche, que se temía problemática por los llamamientos -por parte de grupúsculos de ultraizquierda y otros colectivos radicalizados- en redes sociales a aprovechar la noche de Halloween para cometer actos violentos.
Al final, la jornada se saldó con 779 arrestos entre las manifestaciones y la noche de Halloween, cifra significativamente menor que los 1.314 del sábado precedente y los 2.628 del 17 de octubre.
Además de la conflictividad a la baja, cayó la movilización en las manifestaciones en general, ya que, según el Gobierno, hubo 320.000 personas en las calles, frente a 550.000 la semana pasada. EFE