Los vecinos hicieron un llamado a la empatía y respeto ante los hechos de vandalismo ocurridos en la parroquia el Perpetuo Socorro, La Yuca, con estas acciones negativas
Raúl Alvarez González
Vecinos del sector La Yuca, parroquia Perpetuo Socorro del municipio José de la Cruz Paredes, señalaron que es doloroso ver cómo una tradición que simboliza la unión, la humildad y la esperanza se ve empañada por actos de falta de civismo y evidente muestra de desadaptación social, al sostener que cuando alguien daña un pesebre, no solo destruye figuras de yeso o cartón; sino que está vulnerando el sentimiento de una comunidad y el respeto por la convivencia.
Al reflexionar sobre el respeto y la convivencia, el vecino Daniel Flores indicó que la verdadera grandeza de una persona no se mide por su capacidad de destruir, sino por su capacidad de respetar lo que es sagrado para el otro. Quien daña un pesebre intenta apagar una luz que no brilla en la calle, sino en el corazón de los vecinos. La conducta antisocial es el grito de un alma que ha olvidado lo que significa vivir en paz; rescatemos el civismo como el regalo más necesario en esta Navidad», sostuvo.
Indicó además que la tradición de la Natividad es de todos, «Destruir lo que otros construyeron con ilusión no te hace fuerte, te hace indiferente al esfuerzo ajeno y una falta de respeto al valor de lo sagrado, «El pesebre representa la llegada de la luz. Quien actúa desde la sombra del vandalismo, solo demuestra su propia necesidad de ser sanado», precisó.
Por último, Flores señaló que aquél que arremete contra los símbolos de fe y tradición, únicamente busca llenar un vacío propio con el daño ajeno, «la frustración social no se cura rompiendo el patrimonio común, sino aprendiendo a ser parte de la solución. Que esta Navidad te regale la sensibilidad que hoy te falta para entender que el respeto es la base de toda sociedad humana», enfatizó.