Lo que deja el 2025
Adultos mayores enfrentan crisis
por colapso de servicios y seguridad social

*** A pesar de este complejo escenario, la resiliencia y el espíritu solidario de la comunidad barinesa comienzan a gestar redes de apoyo que brindan una luz al final del túnel. Organizaciones vecinales, fundaciones locales y jóvenes voluntarios han iniciado jornadas de acompañamiento y ollas comunitarias que no solo buscan mitigar el hambre, sino devolver el sentido de pertenencia y afecto a nuestros abuelos.

(Kathiuska Francis Marín). – La crisis estructural que atraviesa el país ha impactado con especial crudeza al estado Barinas, situando a las personas de la tercera edad en una condición de vulnerabilidad extrema, siendo este sector de la población que se enfrenta hoy a un escenario donde el acceso a la salud, la alimentación y la dignidad básica se ha convertido en una lucha diaria por la supervivencia.
La situación asistencial en la entidad es crítica. Actualmente, la escasez de fármacos para patologías crónicas supera el 80%. Los adultos mayores se ven obligados a recorrer múltiples farmacias sin éxito en busca de tratamientos esenciales para la hipertensión o la diabetes. Aquellos que logran hallar los medicamentos se encuentran con precios prohibitivos en el mercado privado, imposibles de costear para quienes dependen de una pensión mínima.
A este panorama se suma la pulverización del sistema de pensiones por la inflación de 2025. Los abuelos barineses denuncian que el monto percibido es insuficiente para cubrir incluso tres días de alimentación básica. Esta realidad los empuja a una dependencia forzosa de remesas familiares que, en muchos casos, son inexistentes debido al fenómeno migratorio que ha fracturado los hogares.
Vulneración de Derechos en el transporte y servicios
La crisis también se manifiesta en el trato cotidiano, pues muchos de los abuelitos reportan un sistemático irrespeto por parte del sector transporte en rutas urbanas y extraurbanas, ya que conductores ignoran frecuentemente la exoneración legal de pasaje, negándose a detenerse en las paradas si visualizan a un adulto mayor o exigiéndoles el pago de la tarifa completa bajo amenaza de desalojo de la unidad.
Asimismo, la precariedad de los servicios básicos agrava la salud física de los ancianos. Bajo las altas temperaturas de la región, los cortes eléctricos prolongados dañan equipos médicos domésticos vitales, mientras que la falta de agua potable por tubería obliga a los adultos mayores a cargar pesados envases, afectando gravemente su integridad física y su dignidad.
Un camino hacia la esperanza
A pesar de este complejo escenario, la resiliencia y el espíritu solidario de la comunidad barinesa comienzan a gestar redes de apoyo que brindan una luz al final del túnel. Organizaciones vecinales, fundaciones locales y jóvenes voluntarios han iniciado jornadas de acompañamiento y ollas comunitarias que no solo buscan mitigar el hambre, sino devolver el sentido de pertenencia y afecto a nuestros abuelos.
Este renacer de la empatía ciudadana demuestra que, incluso en los momentos más oscuros, la unión y la voluntad de proteger a nuestros mayores son las bases sobre las cuales Barinas reconstruirá su tejido social, garantizando un futuro donde la experiencia sea honrada y cuidada con la dignidad que merece.