***»Estamos trabajando a ciegas. No hay un cronograma de racionamiento que nos permita proteger la mercancía o avisar a los clientes», manifestó un propietario de una carnicería en Alto Barinas Sur.
(Kathiuska Francis Marín). – Lo que debería ser una jornada de trabajo y rutina familiar se ha convertido en una carrera contra el reloj, y contra la oscuridad, por lo que los habitantes de la capital barinesa, especialmente en las zonas de Alto Barinas Norte y Sur, denuncian un recrudecimiento de las fallas eléctricas que mantiene en vilo a la economía local y al bienestar ciudadano.
La indignación crece no sólo por la falta de energía, sino por la ausencia total de información oficial. Comerciantes de la zona norte reportan que los cortes, que oscilan entre dos y tres horas de forma intermitente, ocurren sin previo aviso, lo que impide planificar las jornadas laborales.
«Estamos trabajando a ciegas. No hay un cronograma de racionamiento que nos permita proteger la mercancía o avisar a los clientes», manifestó un propietario de una carnicería en Alto Barinas Sur.
Impacto en el sector comercial y doméstico
El daño colateral de estas intermitencias es severo y se divide en tres frentes críticos: primero; parálisis de transacciones, es decir, la caída de la señal de internet y la imposibilidad de usar puntos de venta y plataformas de pago móvil dejan a los comercios de manos atadas en horas pico, segundo, las constantes subidas y bajadas de tensión (fluctuaciones) ponen en riesgo motores de refrigeración, aires acondicionados y electrodomésticos, cuyo costo de reparación es inalcanzable para la mayoría.
Y una tercera etapa basada en la calidad de vida, pues en los hogares, las amas de casa describen la situación como «insostenible», además, la falta de ventilación en una ciudad con temperaturas que superan los 35°C afecta principalmente a niños y adultos mayores, interrumpiendo así la preparación de alimentos y las tareas escolares.
Exigencia ciudadana: «Soluciones, no excusas»
Los vecinos de Alto Barinas y sectores adyacentes hacen un llamado urgente a los representantes de la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC) y a las autoridades regionales.
La exigencia de los vecinos es clara, la publicación de un cronograma de carga real y respetado, el mantenimiento preventivo de las subestaciones locales y un pronunciamiento oficial que explique el motivo de la inestabilidad actual.
La comunidad advierte que, de continuar el silencio y el deterioro del servicio, el descontento social seguirá escalando, ya que la electricidad no es un lujo, sino un servicio básico indispensable para el desarrollo de la entidad.