Consternación y luto en Barinas
Se apagó el corazón inocente
de Geimar Grabielis tras cinco días de lucha

César Villamizar Trejo.
Foto: Neptalí Querales.

El corazón de Geimar Grabielis se apagó. El angelito de la infante, de apenas 8 años, partió con Dios, en medio de un inmenso dolor de numerosas almas que se unieron para tratar de salvar su muy corta vida.

Tras cinco días de esperanzas, oraciones, ruegos y una solidaridad incalculable, el alma de la pequeña no logró sobrevivir más. La voluntad de Dios así lo quiso.

Esa solidaridad también tocó las almas del personal médico y paramédico del hospital Luis Razetti, los cuales hicieron todo lo posible por salvar la vida de la inocente. No pudieron más. Fue la voluntad divina.

La noticia corrió por segundos desde la Unidad de Cuidados Intensivo (UCI) del hospital Dr Luis Razetti, hasta llegar a tantos corazones que se juntaron como uno solo por la noble causa. El dolor y la tristeza, que se hizo más profunda ante una niña que apenas estaba creciendo, se convirtieron en profunda consternación. Un solo dolor y tantas lágrimas.

Valió la pena el esfuerzo, la unión y la empatía de tanta gente alrededor de la vida de Geimar Grabielis. Cinco días inolvidables en la que quedó evidenciado el espíritu de solidaridad de un gentío que se identificó con el dolor de una humilde familia que pierde al segundo de sus miembros en menos de una semana. Voluntad de Dios.

Queda un amargo recuerdo, cual guerrero que acaba de perder una batalla. Pero también queda una experiencia de lo que se puede hacer cuando hay voluntad y esfuerzo mancomunado.

La pequeña es la segunda víctima fatal del accidente registrado la mañana del pasado lunes en la Troncal 5, a la altura de La Caramuca, cuando un árbol se desplomó para caerle encima a la motocicleta donde Geimar Grabielis viajaba con su tío, José Juval Ojeda Villegas (48), quien murió en el acto.