*** A pesar de la fragmentación logística, hubo un punto de convergencia en el discurso de los voceros de ambos bandos: la precariedad del trabajador barinés.
(Kathiuska Francis Marín).- – Lo que se proyectaba como una jornada de unidad para exigir salarios dignos y la restitución de beneficios laborales, terminó exponiendo las profundas fracturas internas entre los sectores que hacen vida en el estado Barinas. Este viernes 1 de mayo, la conmemoración del Día Internacional del Trabajador quedó empañada por una evidente disputa de protagonismo entre sindicatos, gremios y factores políticos.
Desde antes de las 9:00 de la mañana, los manifestantes comenzaron a concentrarse en la intersección de las avenidas Guaicaipuro y 23 de Enero, en la emblemática esquina de La Floresta, sin embargo, la señal de la división fue inmediata: dos vehículos con equipos de sonido instalados a escasos 40 metros de distancia.
Aunque muchos asistentes pensaron inicialmente que el despliegue respondía a la magnitud de la convocatoria, pronto se hizo evidente que se trataba de agendas paralelas. La falta de articulación fragmentó el espíritu de la protesta desde su génesis.
Rutas distintas y desenlaces desiguales
La jornada se bifurcó en dos movilizaciones con liderazgos y destinos diferenciados: La facción sindical, tanto la intergremial Barinas y la Universitaria, encabezada por Víctor Venegas, presidente de Fenatev, junto a dirigentes nacionales como Carlos Salazar, José Patiñez, Juan Pablo Porras y Alexander Rodríguez, se movilizaron con un sector de las bases sindicales hacia la Av. Agustín Codazzi, pasando por el casco central hasta la Plaza Bolívar. No obstante, al llegar al centro, se encontraron con un fuerte despliegue policial que forzó la disolución inmediata de la concentración.
Mientras que la coalición política integrada de manera paralelamente, por miembros de la Intergremial de Barinas, la Intergremial Universitaria, partidos políticos y sociedad civil tomaron una ruta alterna, desplazándose la Avenida 23 de Enero hasta llegar frente a la Iglesia El Carmen, manteniendo un discurso enfocado en la crisis social y política.
«Pese a la división de las rutas previstas, se cumplió exitosamente el objetivo de concentrar a los trabajadores de los diversos sectores gremiales que hacen vida en el estado Barinas, logrando una unidad de acción contundente», declaración de un dirigente político presente en la marcha.
«Nada que celebrar»
A pesar de la fragmentación logística, hubo un punto de convergencia en el discurso de los voceros de ambos bandos: la precariedad del trabajador barinés.
«Este 1 de mayo no hay nada que celebrar», coincidieron la mayoría de los dirigentes gremiales y políticos, quienes denunciaron que el salario actual es insuficiente para cubrir la canasta básica y que la bonificación de los ingresos ha destruido las contrataciones colectivas.
La jornada cerró con un sentimiento agridulce para los manifestantes de a pie, quienes, tras haber asistido por voluntad propia para reclamar sus derechos, presenciaron cómo el protagonismo dirigencial se impuso sobre la unidad necesaria para alcanzar sus reivindicaciones.