- Los desesperados gritos de auxilio de una mujer alertaron a los residentes de La Rosaleda Sur en San Antonio de los Altos, estado Miranda. Los vecinos llamaron a la policía y cuando los funcionarios entraron al apartamento hallaron sin vida a María Ámbar Velásquez, de 33 años de edad, y a su hijo de dos años
CVT/ Sucesos
Los gritos de auxilio rompieron la rutina silenciosa en el edificio Urica de la urbanización La Rosaleda Sur de San Antonio de los Altos, estado Miranda. El fuerte alarido no dejaba espacio para la duda: alguien pedía socorro con la desesperación de quien sabe que su vida está a punto de terminar.
Fue la voz de una mujer la que alertó a los vecinos este 6 de mayo. Una súplica que salía por una de las ventanas del apartamento donde vivía junto con su pareja sentimental y su hijo de dos años de edad.
Los residentes, alarmados, llamaron a la Policía Municipal de Los Salias, según informó el director del cuerpo de seguridad local, José Gregorio Landaez . Sabían que cada segundo contaba y no se equivocaron.
Cuando los funcionarios entraron al apartamento, la escena fue devastadora. La mujer y el niño estaban sin vida, con múltiples heridas producidas por arma blanca. El silencio que encontraron dentro contrastaba con los gritos que minutos antes habían estremecido a toda la comunidad.
El presunto agresor, pareja de la víctima y padre del niño, seguía allí. Tenía una herida en el pecho, producto de un intento de suicidio tras el ataque, informó la policía. Fue detenido de inmediato y trasladado bajo custodia al Hospital Victorino Santaella de Los Teques. Allí quedó identificado como Edwin Ernesto Torres Bastidas (33).
Una fuente policial informó aque las víctimas respondían a los nombres de María Ámbar Velásquez, de 33 años de edad, conocida fisioterapia y su hijo Maximiliamo Torres, de apena dos añitos de edad.
Piden justicia
En los pasillos del edificio, los vecinos aún permanecen en shock. Nunca imaginaron que detrás de la puerta de ese apartamento se estaba consumando una tragedia tan atroz.
Comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) llegaron al lugar para levantar los cuerpos e iniciar las indagatorias. También acudieron funcionarios del Cuerpo de Bomberos del estado Miranda para apoyar en las labores.
La comunidad quedó marcada por ese último llamado de auxilio. Con la misma fuerza del grito de la víctima piden que se haga justicia.
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