César Villamizar Trejo.
La terrible depresión tocó la puerta de un humilde hogar y cargó con otro joven, de 15 años, que acabó por quitarse la vida, en un nuevo caso que dispara las alarmas para tratar la salud mental de tantos chicos encerrados en un laberinto que parece tener una sola salida
Isahin Jacob Rivas Sandoval, un muchacho estudiante de bachillerato y reconocido deportista nativo de Mérida y con domicilio en Quebrada Seca de esta ciudad, se convirtió en otro jovencito que no encontró salida frente a una tensa situación que sólo él conocía a fondo.
El deceso del chico de 15 años ha generado una profunda conmoción en la parroquia Alfredo Arvelo Larriva y comunidades aledañas, cuyos habitantes están atónitos ante este nuevo hecho que una vez más pone en el tapete la gravedad de lo que significan los conflictos emocionales en la mente de jóvenes vulnerables o incapaces por exteriorizar lo que desde el fondo de su alma sienten.
Rivas Sandoval, según se informó, era estudiante del complejo educativo Moromoy, en Barinitas, y un deportista con reconocimiento en Mérida, de donde era oriundo.
Fuentes extraoficiales señalaron que el chico atravesaba un cuadro crónico de depresión por problemas personales, pero nunca se imaginaron que sería capaz de cometer el horrible hecho.
El casi de Isahin Jacob no es aislado ni novedoso. Está insertado en una cadena de jóvenes que han ocurrido en la región barinesa.
Se contabilizan al menos tres casos en menos de dos meses, lo que debe llamar a la reflexión a todos en general .