César Villamizar Trejo.-
Sus blancos eran los cascos de seguridad dejados por sus dueños en las motocicletas que estacionaban en algún lugar. Y, en un abrir y cerrar de ojos, sacaba de su morral una bolsa plástica donde, tras mirar a los lados, introducía su objetivo para después caminar como si nada. Fueron muchas sus víctimas porque su actuar era en serie, pero este jueves le llegó la hora: fue arrestado por funcionarios del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana cuando se presume estaba tras la caza de su próximo blanco.
Tiene 60 años y su rostro ya era conocido por varias personas, en especial por algunas que fueron víctimas de su empedernido accionar delictivo, pues en varios videos este hombre dejó su «huella» en momentos cuando cometía los hurtos. Sus objetos preferidos eran los cascos integrales, pero cuando se trataba de automóviles, echaba el ojo a ver si veía algo «mal puesto» en los asientos o en otro lugar.
«Este es el rostro del hombre que me robó el casco de mi moto. Es un viejo que no le da pena hacer esas cosas», se escuchó varias veces en uno de esos videos, mientras el señalado caminaba un poco apresurado tras perpetrar su «gracia».
Pero el ahora detenido se confió mucho quizás sin saber que las autoridades lo tenían en la mira luego de varias denuncias pùblicas en su contra. -Será que no hubo quien le informara sobre los videos que ya eran virales por las redes?, se preguntó un funcionario policial.
Durante el procedimiento, al «viejito robacascos» se le incautó un arma blanca ,tipo cuchillo, un casco integral, un reproductor de audio, una bicicleta rin 20 y un bolso. Ya había «trabajado duro» desde horas tempranas de este jueves.
Una llamada crucial
Los funcionarios de la División de Investigación Penal del Cpnb recibieron una nueva llamada en horas de la mañana de este jueves y todos se miraron e tre sí: » Hoy no se nos escapa este viejito choro», dijo uno de ellos.
Y así fue. En el momento en que el sexagenario merodeaba por el centro de la ciudad y miraba de un lado al otro a ver hacia dónde lo conducía su olfato delictivo, los uniformados lo abordaron. Su detención era irreversible.
No dijo una palabra. Su mirada lo delataba. Desde aquel momento tenía que rendir cuentas con la ley.
El detenido fue puesto a disposición de la Fiscalía del Ministerio Público, instancia que, según se informó, pudiera imputarlo por el delito de hurtos y de otros. Los motorizados ahora podrán estacionar sin problemas tras la amenaza que representaba este ciudadano. Acababa así la «carrera delictiva del abuelito robacascos».