Además, es un riesgo para la población
El devastador impacto de los apagones y
cortes prolongados asfixia al comercio local

*** Ante este panorama crítico, sectores productivos y la comunidad exigen soluciones urgentes y definitivas que estabilicen el servicio eléctrico, recordando que detrás de cada corte de energía hay empleos perdidos, salud en riesgo y una economía local que lucha por sobrevivir.

(Kathiuska Francis Marìn).- Para el sector comercial y los ciudadanos, enfrentarse a prolongados cortes de energía eléctrica va mucho más allá de una simple incomodidad temporal, pues cinco horas sin electricidad no significan únicamente cinco horas de inactividad laboral; representan una cadena de pérdidas económicas, encarecimiento de la vida y un peligro latente para la seguridad alimentaria y la salud pública.
Diversos gremios del sector empresarial han encendido las alarmas ante una realidad insostenible, ya que la interrupción constante del servicio eléctrico se traduce de inmediato en mermas económicas severas, reducción drástica de ingresos, costos operativos elevados —como el uso de plantas eléctricas y combustible— y, en el peor de los casos, la pérdida total de inventarios.
Uno de los flancos más golpeados por esta crisis energética es la cadena de frío de carnicerías, heladerías, restaurantes, mercados y pequeños comercios que comercializan alimentos refrigerados dependen absolutamente de un suministro eléctrico constante para garantizar la frescura y salubridad de sus productos.
Cuando la energía falla de manera imprevista y prolongada, toneladas de alimentos perecederos se descomponen, obligando a los comerciantes a asumir pérdidas millonarias que amenazan con la quiebra definitiva de cientos de negocios familiares.
Más allá del comercio: medicamentos y salud en riesgo
El impacto de los apagones trasciende el ámbito estrictamente comercial y toca fibras muy sensibles para la población, pues la falta de refrigeración continua no solo afecta a los alimentos; también pone en riesgo crítico la conservación de medicamentos, vacunas y tratamientos médicos esenciales que requieren estrictas cadenas de frío para mantener su efectividad y no convertirse en un riesgo para los pacientes.
Esta cadena de afectaciones tiene un desenlace inevitable que golpea directamente el bolsillo de los ciudadanos, por ello, ante la necesidad de cubrir las pérdidas por mercancía dañada, el elevado costo del mantenimiento de equipos de emergencia y la caída en la productividad, los comercios se ven orillados a ajustar sus números.
El resultado final es un incremento inevitable en el precio de los productos y servicios básicos, deteriorando aún más el poder adquisitivo de las familias afectadas.
Ante este panorama crítico, sectores productivos y la comunidad exigen soluciones urgentes y definitivas que estabilicen el servicio eléctrico, recordando que detrás de cada corte de energía hay empleos perdidos, salud en riesgo y una economía local que lucha por sobrevivir.