*** Los denunciantes detallaron que personas dedicadas a esta actividad comercial, movidas por la ambición y el lucro personal, mantienen criaderos de hasta 20 cerdos en pleno sector urbano. Los desechos, sedimentos y restos de desperdicios de estos animales son descargados de forma irresponsable directamente en el sistema de cloacas, lo que provoca la obstrucción y el colapso sistemático de las tuberías.
(Kathiuska Francis Marín).- Una vez más, las comunidades organizadas acuden a los medios de comunicación y a la opinión pública para alzar su voz ante una problemática que vulnera flagrantemente su calidad de vida, esta vez los habitantes de la urbanización Mi Jardín III, específicamente de la calle 1 y adyacencias como El Oasis, ubicadas en la parroquia Ramón Ignacio Méndez del municipio Barinas, denunciaron la crítica situación generada por un bote constante de aguas servidas que recorre libremente las vías principales del sector.
El desbordamiento, acompañado de un fuerte e insoportable hedor característico, contamina el ambiente de manera severa y pone en inminente riesgo la salud de las familias que allí residen.
Según la información recabada por jefes de calle y vecinos afectados, esta situación es consecuencia directa de la proliferación de criaderos clandestinos de cochinos operados sin ningún tipo de control sanitario en una zona estrictamente urbana y residencial, no apta para fines agrícolas ni industriales.
Los denunciantes detallaron que personas dedicadas a esta actividad comercial, movidas por la ambición y el lucro personal, mantienen criaderos de hasta 20 cerdos en pleno sector urbano. Los desechos, sedimentos y restos de desperdicios de estos animales son descargados de forma irresponsable directamente en el sistema de cloacas, lo que provoca la obstrucción y el colapso sistemático de las tuberías.
«Las comunidades tenemos el derecho constitucional a vivir en un ambiente sano y libre de estos fuertes olores contaminantes. No es posible que la ambición de unos pocos perjudique a toda una colectividad que sufre las consecuencias de una actividad ilegal en plena zona residencial», expresaron los vecinos afectados.
Ante el descontrol de la situación, los habitantes hacen un llamado enérgico y directo a los jueces de paz, al alcalde del municipio Barinas, al director de la Oficina de Ambiente y a la Policía Ambiental.
La comunidad exige una inspección inmediata en Mi Jardín III para fiscalizar, sancionar y erradicar estos criaderos ilegales, recordando que las ordenanzas municipales deben cumplirse para garantizar la salud pública, el decoro y el bienestar de los ciudadanos.