De la estructura de doble piso, apenas unos 10 salones han sido parcialmente restaurados, una capacidad absolutamente insuficiente para albergar a una matrícula que supera los 600 estudiantes.
*** El resto de la infraestructura se encuentra en condiciones deplorables, sin las medidas mínimas de seguridad, lo que expone a un peligro latente a los niños y al personal docente ante cualquier eventualidad sísmica o emergencia.
(Kathiuska Francis Marín).- Este lunes se llevó a cabo una masiva asamblea en las instalaciones de la Escuela Nicolás Antonio Pulido, con la participación de más de 150 representantes de la comunidad escolar, quienes se unieron para evaluar las condiciones actuales del plantel y determinar si las instalaciones se encuentran aptas para el inicio de las actividades académicas.
Durante el encuentro, la comunidad constató y respaldó su postura en un informe técnico emitido por el Cuerpo de Bomberos, el cual certifica formalmente que la escuela no se encuentra apta para su funcionamiento debido al alto nivel de riesgo estructural.
De la estructura de doble piso, apenas unos 10 salones han sido parcialmente restaurados, una capacidad absolutamente insuficiente para albergar a una matrícula que supera los 600 estudiantes. El resto de la infraestructura se encuentra en condiciones deplorables, sin las medidas mínimas de seguridad, lo que expone a un peligro latente a los niños y al personal docente ante cualquier eventualidad sísmica o emergencia.
Asimismo, los asistentes denunciaron la precariedad de los servicios básicos: la institución cuenta con un solo baño apto para el servicio de toda la población estudiantil, una situación de insalubridad crítica que amenaza con generar focos de contaminación y enfermedades entre los alumnos.
Rechazo contundente al horario contingente
Ante la escasez de espacios, se había propuesto un esquema de doble turno horario —de 7:00 a.m. a 10:00 a.m. para el primer ciclo (1.° a 3.° grado) y de 10:30 a.m. a 1:00 p.m. para el segundo ciclo (4.° a 6.° grado)—. Sin embargo, la propuesta fue rechazada de manera unánime por los representantes.
Al respecto, el representante Feras Alsafadi manifestó su firme posición ante la medida: los padres y madres declararon categóricamente que no están en contra de la formación de los niños ni buscan negarles su derecho fundamental a la educación. Por el contrario, enfatizó que la lucha actual es por la seguridad integral de los estudiantes, exigiendo espacios educativos verdaderamente seguros para evitar tragedias y salvaguardar la vida de la comunidad escolar.
«No estamos negando la educación, queremos que nuestros hijos se formen, pero con la garantía absoluta de que están seguros y protegidos en el plantel», señaló.
Tras un debate profundo y unánime, la asamblea de representantes resolvió suspender las actividades escolares de manera indefinida hasta que las autoridades competentes ofrezcan respuestas y soluciones reales.
La comunidad hace un llamado directo y urgente al gobernador del estado, al jefe de zona educativa y al alcalde para que se presenten en la próxima asamblea convocada por el pueblo. Los representantes exigen un plan de inversión serio y seguro que garantice una infraestructura digna y salubre para la educación de los niños de Santa Rosa.