Por Kathiuska Francis Marín
La precariedad sostenida en la prestación de los servicios básicos en Venezuela dejó de ser un problema de infraestructura para convertirse en una verdadera emergencia de salud pública y de derechos humanos. La inestabilidad del sistema eléctrico mantiene a la población bajo un estado de estrés crónico e hipervigilancia, afectando gravemente la integridad psicoemocional y mermando la capacidad productiva del país.
Así lo advirtió el psicólogo Rafael Rodríguez, quien fundamentó esta crisis en el progresivo colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). De acuerdo con datos del reporte de la plataforma HumVenezuela, los ciudadanos afectados por fallas eléctricas prolongadas se duplicaron críticamente en el último año, pasando del 25,9 % al 61,9 %.
Destacó que esta degradación responde a deficiencias estructurales acumuladas, caracterizadas por una caída estimada del 80 % en la capacidad de generación nacional ante la falta de mantenimiento sistemático y la migración de personal técnico calificado.
Neurobiología de la incertidumbre:
El impacto en el organismo
Desde un enfoque neuropsicológico, someter a una comunidad a la variabilidad e impredecibilidad constante altera de forma no adaptativa la respuesta biológica al estrés.
Indicó Rodríguez que la activación sostenida del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA) desencadena una producción excesiva de cortisol que, al mantenerse en el tiempo, debilita el sistema inmunológico, eleva la presión arterial, genera taquicardia, provoca cefaleas crónicas, detona trastornos gastrointestinales y altera de forma severa el ciclo del sueño.
Bajo el marco de la jerarquía de necesidades de Maslow, la imposibilidad estructural de satisfacer la base de la pirámide (servicios básicos y seguridad ambiental) frena el desarrollo humano y atrapa a los ciudadanos en un régimen de «mantenimiento psíquico» continuo.
Recordó el especialista que la ausencia de cronogramas oficiales de racionamiento elimina la percepción de control sobre el entorno, transformando a la ansiedad en la principal causa de consulta psicológica en el país, situándose por encima de los cuadros depresivos.
Estresores crónicos en la vida cotidiana
Rodríguez detalló los principales factores que catalizan la sobrecarga psíquica en la población:
• Alteraciones severas del descanso: La imposibilidad de mitigar las altas temperaturas durante los cortes nocturnos origina insomnio crónico. El 49 % de la población reporta dificultades para conciliar el sueño debido al calor o la preocupación, factor que exacerba patologías cardiovasculares y eleva la irritabilidad en el núcleo familiar.
• Precarización y pérdida de patrimonio: Los profesionales independientes y freelancers experimentan una urgencia compulsiva de trabajo en los lapsos donde hay energía eléctrica. Este contexto genera parálisis operativa, aislamiento tecnológico y pérdidas económicas, registrándose un 44 % de daños en equipos electrodomésticos y de trabajo por variaciones de voltaje.
• Impacto en grupos vulnerables: Los adultos mayores en situación de aislamiento registran un incremento en los índices de desesperanza, mientras que la población infantil y juvenil enfrenta barreras para la continuidad pedagógica, siendo las fallas eléctricas responsables del 14 % del ausentismo escolar.
Resiliencia y contención emocional
Indicó que pese a que el 75 % de la población manifiesta niveles moderados de resiliencia sustentados en redes de apoyo social, el humor y la fe, la Federación de Psicólogos de Venezuela advierte sobre los riesgos de «normalizar» el colapso. La adaptación continua a la precariedad no invalida el desgaste orgánico y psíquico; por ello, garantizar la salud mental exige la restitución de la estabilidad en los servicios esenciales.
Para mitigar la sobreactivación del sistema nervioso ante la contingencia, Rodríguez sugiere cuatro herramientas prácticas de contención:
- Anclaje sensorial (Grounding 5-4-3-2-1): Interrumpir la rumiación ansiosa identificando en el entorno inmediato 5 objetos visibles, 4 palpables, 3 auditivos, 2 olfativos y 1 gustativo.
- Respiración cuadrada (4×4): Inhalar por la nariz durante 4 segundos, retener el aire 4 segundos, exhalar en 4 segundos y hacer una pausa en vacío de 4 segundos. Repetir por cuatro ciclos para regular la frecuencia cardíaca.
- Expresión y escritura (Journaling): Canalizar la frustración a través de la escritura o la expresión plástica, combinando esto con la preparación logística de recursos de emergencia (UPS, iluminación recargable).
- Gestión del entorno: Reorganizar las actividades según la energía disponible, evitar centralizar las conversaciones familiares exclusivamente en la crisis y consolidar redes comunitarias para compartir recursos.
Canales de apoyo psicológico gratuito en Venezuela
Si la sintomatología evoluciona hacia ataques de pánico, ideación suicida o incapacidad funcional, se recomienda contactar a las líneas de atención remota disponible:
• Federación de Psicólogos de Venezuela (Lapsi): 0424-2907338
• Psicolínea UCAB: 0414-1217882 / 0424-1723981
• CECODAP (Niños, niñas y adolescentes): 0424-2842359
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