*** Esta cifra adquiere una dimensión alarmante al contrastar con el ingreso legal vigente: el salario mínimo mensual se mantiene estancado en 130 bolívares, para ello, se toma como referencia la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), fijada en 812 bolívares por dólar, dicho salario equivale a apenas 0,16 dólares al mes, pues ante este panorama, la ecuación financiera para cualquier familia trabajadora resulta en una quiebra total y automática.
(Kathiuska Francis Marín). – La crisis económica que golpea a los hogares venezolanos ha llegado a un punto de insostenibilidad absoluta, pues la reciente instauración por parte de la municipalidad capital de un impuesto mensual de 0,90 dólares por el uso del botadero de basura municipal ha encendido las alarmas, evidenciando una desconexión total entre las tasas fiscales impuestas por las autoridades locales y la cruda realidad de los ingresos que perciben los ciudadanos.
Esta cifra adquiere una dimensión alarmante al contrastar con el ingreso legal vigente: el salario mínimo mensual se mantiene estancado en 130 bolívares, para ello, se toma como referencia la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), fijada en 812 bolívares por dólar, dicho salario equivale a apenas 0,16 dólares al mes, pues ante este panorama, la ecuación financiera para cualquier familia trabajadora resulta en una quiebra total y automática.
La carga tributaria y de servicios públicos forma una lista interminable de compromisos ineludibles que deben sufragar los ciudadanos mes a mes como el pago del acueducto y servicio de agua, electricidad, impuestos municipales y tasas de aseo urbano (recolección y disposición final en el botadero), servicio de gas doméstico, alimentos y bebidas básicas, medicamentos y atención en salud, transporte urbano, educación. Además, también hay ciudadanos que deben pagar el alquiler inmobiliario y condominio, así como gastos operativos y contingencias imprevistas.
Haciendo una cruda comparación con la realidad social, las condiciones actuales superan los márgenes de la subsistencia digna. En un análisis comparativo con los sistemas de servidumbre del pasado, la situación del venezolano común dibuja un escenario donde las cargas superan incluso las de la esclavitud histórica; al menos bajo aquel régimen de trabajo forzado sin derecho a reclamo, el amo garantizaba la alimentación, los medicamentos en caso de enfermedad, la vestimenta y el alojamiento básico para mantener operativa la fuerza laboral. Hoy, el ciudadano cubre íntegramente sus costos de existencia con ingresos pulverizados.
Desde los espacios de opinión y comunicación social, se hace un llamado urgente a las instancias competentes para revisar las estructuras de costos, tarifas y tributos municipales.
Es imperativo sincerar la economía y establecer políticas fiscales proporcionales que eviten la asfixia definitiva de la población y garanticen condiciones mínimas de dignidad para las familias de Barinas y de todo el país.