*** Originario de Caracas y sin red de apoyo familiar en la entidad, atraviesa una severa pérdida de movilidad e incertidumbre médica que lo mantiene viviendo al lado de los baños públicos del centro de salud.
*** Exige con urgencia una silla de ruedas, atención especializada y una mano solidaria que le devuelva la dignidad.
Por Kathiuska Francis Marín.- En el estrecho pasillo que divide los baños públicos de la morgue del Hospital Dr. Luis Razetti de Barinas, la vida discurre entre el olor a desinfectante y el paso constante de carros fúnebres. Allí, tirado sobre el piso y apoyado en una silla plástica prestada, sobrevive Álvaro Castro, un caraqueño que llegó a tierras barinesas motivado por el trabajo en el Hospital Materno Infantil y el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), y que hoy se encuentra inmerso en una profunda situación de vulnerabilidad social y médica.
Desde el pasado mes de febrero, la vida de Álvaro dio un giro drástico. Una afección no diagnosticada con precisión, que sospecha podría tratarse de osteoporosis severa o patología ósea avanzada, le arrebató progresivamente la movilidad de las piernas.
«No me responden las piernas. No tengo trabajo, no cobro bonos ni seguro social. Estoy completamente solo en Barinas», relata con voz quebrada. La soledad se acentuó tras la partida de su expareja al extranjero y la falta de familiares o hijos en la región que puedan asistirlo en su día a día.
Una rutina marcada por el dolor y la precariedad
Sin recursos económicos ni un techo propio, Álvaro ha transformado los pasillos del centro hospitalario en su refugio provisional. Quienes transitan a diario por el lugar atestiguan cómo pernocta pegado a las paredes del baño del hospital, sobreviviendo gracias a la caridad de particulares que de forma ocasional le acercan un plato de comida.
Sin embargo, sus limitaciones físicas convierten cada necesidad básica en un calvario:
• Inmovilidad y caídas: Para trasladarse utiliza unos bastones de madera sumamente pesados que en múltiples ocasiones le han provocado caídas.
• Higienización comprometida: Carece de artículos de afeitar y productos de higiene personal. Para bañarse, depende de que le presten temporalmente una silla de ruedas del hospital para acceder a la regadera, donde posteriormente debe sentarse en una silla plástica para asearse.
• Falta de diagnóstico: Permaneció sondeado durante más de dos meses y medio. Actualmente orina con dificultad en recipientes plásticos ante la imposibilidad de ponerse en pie para ir al baño.
Promesas institucionales sin respuestas concretas
A pesar de que diversos funcionarios e instituciones han acudido al lugar para registrar sus datos personales e historia médica, las soluciones no han llegado.
«Han venido, me han tomado fotos de la cédula, me han pedido datos de familiares vivos y fallecidos… pero nada. Aquí me tienen todavía, en este mismo piso, viendo a cada rato salir a los fallecidos hacia la morgue», lamenta.
El impacto psicológico de su entorno ha sido devastador. Confiesa que en los momentos de mayor soledad la desesperanza lo embarga al ver pasar la furgoneta fúnebre; no obstante, afirma aferrarse a su fe para no rendirse: «Dios tiene planes para mí, yo confío en un Cristo vivo. El tiempo de Dios es perfecto».
Un llamado a la solidaridad y a las autoridades
Álvaro Castro no solicita lujos ni dádivas; exige una oportunidad para recuperar su calidad de vida y su dignidad humana. Su prioridad inmediata es obtener una silla de ruedas propia, la cual le permitiría valerse por sí mismo para acudir al Comedor Popular, donde es beneficiario, acudir al baño sin depender de préstamos y movilizarse hacia otros centros asistenciales en busca de una evaluación médica integral.
Ante la llegada de la nueva directiva al “nosocomio barinés”, hace un llamado respetuoso pero urgente a las autoridades regionales y locales: «Le hago un llamado al gobernador, al alcalde, al nuevo director del Hospital Luis Razetti. Por favor, pónganse la mano en el corazón y se aboquen a los casos especiales. Necesito que me rescaten, que evalúen qué es lo que realmente tienen mis piernas y me brinden una atención médica real y permanente».
¿CÓMO AYUDAR?
Si desea colaborar con Álvaro Castro para la donación de una silla de ruedas, artículos de aseo personal, medicamentos o asistencia médica especializada, puede ubicarlo directamente en las inmediaciones del Hospital Dr. Luis Razetti de Barinas, en el área contigua a los baños públicos y el acceso a la morgue.