César Villamizar Trejo.
!Con razón me están llamando tanto!, respondió, con su timbre firme y alzado, y con ojos risueños, María Razetti, luego que varias personas se le acercaron para confirmar que la reconocida mujer, dueña de una popularidad inmensa en Barinas, no estaba muerta, aunque tampoco de parranda.
«Me duele hasta el alma. La semana pasada me caí y me golpeé la cabeza y este brazo», relató María, mientras tocaba su grueso brazo izquierdo con el derecho.
Pero aún muy adolorida de la estrepitosa caída, el popular personaje sonríe al mirar la pantalla del celular de uno de sus tantos conocidos, a través de la cual observa con detenimiento su fotografía, con un «Vuela alto María Razetti. Te extrañaremos».
Ahora ríe como obligada. El dolor de las costillas no le permite carcajearse.
Entonces me mataron. Esos si son muérganos. ¿Cómo se les ocurre?, exclamó, mientras salía de la sede de la Gobernación de Barinas, donde el personal médico gentilmente la atendió.
- María Razetti??. No y que estaba muerta?, preguntó la doctora que con amabilidad le elaboró y firmó un récipe, en el que se leía: María Ayala, su nombre de pila.
La ayudamos a subir las escaleras, con sus quejas de dolor, pero satisfecha por la atención brindada.
Y las calles de Barinas, siempre adoloridas, sonrieron cuando sintieron sus lentos pasos. Paso a paso se alejó, aportada en un viejo bastón y con dos bolsas plásticas con papeles y una botella de refresco llena de agua.
«Allá va María Razetti, más viva que nosotros», gritó alguien a lo lejos.
Y es que ahora es cuando hay «María Razetti» por largo rato…