El país se enfrenta al reto de subsanar los daños físicos equivalentes a 6.700 millones de dólares, alrededor del 6 % del producto interno bruto (PIB), y con dudas acerca de que pasará con el vencimiento del plazo del interinato de Delcy Rodríguez
(Caracas, jul 5/LV).- Seis meses después de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela lidia con las devastadoras consecuencias de los terremotos que causaron al menos 2.595 muertos y que han puesto en suspenso el proceso de reformas institucionales y el camino hacia unas eventuales elecciones.
La captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante un ataque militar de Estados Unidos en Caracas y tres regiones aledañas el pasado 3 de enero había abierto un nuevo y prometedor capítulo para un país atrapado en una prolongada crisis política, económica y social.
Pero ahora esa misma Venezuela atraviesa una emergencia nacional que enlutó a miles de familias y lucha por curar a los más de 12.000 heridos.
El país, con una infraestructura deteriorada tras años de corrupción, falta de mantenimiento y cuestionadas gestiones, tiene hoy también ante sí el colosal reto de subsanar los daños físicos equivalentes a 6.700 millones de dólares, alrededor del 6 % del producto interno bruto (PIB), según estimaciones preliminares del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
El gobierno interino de Delcy Rodríguez cifra en más de 12.800 las personas que se quedaron sin viviendas debido a comprometedores daños y al colapso de numerosos edificios, la gran mayoría en el estado La Guaira, el más golpeado por los terremotos.
Se trata de una catástrofe que pone a prueba no solo al gobierno interino, quien asumió el cargo tras la captura de Maduro, sino a su nuevo “amigo y socio”, Estados Unidos, y al plan establecido por la Administración de Donald Trump para Venezuela, especialmente la segunda de las tres fases: recuperación. Según Washington, su plan “permanece intacto”.