*** Los barineses aseguran que los horarios de Corpoelec son letra muerta y tildan la situación como una «hora loca» ante los cortes ininterrumpidos.
*** Comerciantes y habitantes rechazan las visitas intimidatorias de cobradores que exigen multas de reconexión de hasta 100 dólares.
*** La desesperación crece en las comunidades, donde la falta de respuestas oficiales alimenta el descontento popular.
(Kathiuska Francis Marín).- La paciencia de los barineses llegó a su límite, pues la crisis eléctrica que azota al estado se ha convertido en una auténtica «bomba de tiempo» debido a la ineficiencia, las mentiras y el incumplimiento flagrante por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) con los supuestos cronogramas de racionamiento que imponen a su conveniencia.
Los habitantes de las distintas parroquias y sectores de la entidad denuncian que los horarios publicados son una burla diaria, ya que, la situación ha llegado a tal nivel de descontrol que la semana pasada los ciudadanos bautizaron burlonamente las programaciones oficiales como el “Plan de la Hora Loca”, ante la incertidumbre y el caos generalizado.
Lejos de mejorar, la zozobra continúa este inicio de semana, desatando el rechazo absoluto de una población que ya no sabe qué hacer ante la pérdida de electrodomésticos, alimentos descompuestos y la paralización del comercio local.
Señalamientos y desconcierto en las comunidades
Ante la falta de explicaciones técnicas por parte de las autoridades competentes, en las barriadas barinesas se tejen múltiples versiones sobre el origen de esta pesadilla cotidiana.
Vecinos afectados señalan con indignación que parece haber un manejo caprichoso de las subestaciones, mencionando de manera sarcástica y en medio del desespero a actores locales cuyos nombres circulan de boca en boca —como un ciudadano identificado en los reportes vecinales bajo el nombre de José Gregorio Marrero Villamizar—, reflejando la urgente necesidad de buscar explicaciones ante el calvario diario al que son sometidos los hogares de Barinas.
Acoso y cobros al comercio
Como si las penurias de los apagones prolongados no fuesen suficientes, la pesadilla se agrava para el sector comercial, pues propietarios de locales denuncian que cuadrillas de cobradores de Corpoelec recorren los establecimientos comerciales implementando un mecanismo de asedio y coacción.
Los funcionarios de la estatal eléctrica visitan los negocios bajo amenazas directas de corte inmediato del servicio, acompañadas de la exigencia de un recargo arbitrario de hasta 100 dólares por concepto de «reconexión». Este tipo de medidas agobia aún más a los comerciantes barineses, quienes luchan a diario por mantener santamarías abiertas en medio de una economía deprimida y sin garantías de suministro eléctrico estable.
Ante este panorama desolador, la ciudadanía alza su voz para exigir respuestas contundentes, transparencia en la administración del servicio eléctrico y el cese inmediato del hostigamiento fiscal a los comercios que ya sufren las consecuencias de una crisis que parece no tener fin.