El General de División Giuseppe Cacioppo Oliveri, Secretario de Seguridad Ciudadana del estado Barinas, revela en entrevista exclusiva los detalles del operativo que controló el reciente alzamiento en el Internado Judicial, la crisis de abstinencia de los reos tras el decomiso de drogas y el masivo traslado de más de 900 privados de libertad.
(Por: Kathiuska Francis Marín).- Las alarmas de la seguridad pública en el estado Barinas se encendieron de golpe a altas horas de la noche. El Internado Judicial de Barinas (INJUBA) se había convertido en un polvorín: privados de libertad enardecidos derribaron paredes divisorias, tomaron las azoteas del recinto y evacuaron por la fuerza a la población penal femenina de sus áreas resguardadas. En los exteriores, la desesperación y el rumor de supuestos fallecidos se apoderaban de una multitud de familiares.
Aunque el sistema penitenciario es de estricta competencia del Ejecutivo Nacional, el mandato del gobernador obligó a la activación inmediata de los cuerpos civiles y militares del Estado. Al frente de la contención periférica y el posterior ingreso al penal estuvo el General de División Giuseppe Cacioppo Oliveri, Secretario de Seguridad Ciudadana de Barinas.
En esta entrevista, el jefe de seguridad desglosa la cronología del conflicto, analiza las causas profundas del motín —vinculadas al fuerte síndrome de abstinencia de la población reclusa tras una requisa de estupefacientes— y detalla el monumental despliegue logístico que derivó en el traslado de 948 internos hacia otros estados del país debido a los daños estructurales sufridos en la prisión.
La chispa que encendió el penal: Requisa, decomisos y abstinencia
— General, para entender los hechos recientes, debemos ir hacia atrás. ¿Qué detonó verdaderamente este alboroto de los privados de libertad en el INJUBA? — Esto tiene una historia de fondo. Aproximadamente diez días antes del alzamiento, el Ministro del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, García Serpa, comandó una requisa extraordinaria dentro del internado. Yo presté servicio en ese ministerio en el pasado y debo reconocer, objetivamente, que el sistema penitenciario ideado en su momento es excelente, aunque lógicamente siempre hay factores humanos que corregir.
En esa requisa previa se incautó una cantidad importante de sustancias estupefacientes, armas blancas artesanales (chuzos) y teléfonos celulares, que son los que habitualmente generan las redes de extorsión hacia el exterior. A raíz de los hallazgos y de varios videos que circularon, el ministro tomó acciones firmes de inmediato: se removió y transfirió al personal de custodios, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) hizo sus propios ajustes internos en el comando de resguardo y se ejecutaron 32 traslados iniciales de internos considerados dinamizadores de la violencia.
— Todo cambio de mando genera fricciones. ¿Esa intervención fue la que provocó la resistencia? — Exactamente. Llegó un nuevo director y un nuevo cuerpo de custodios a imponer orden, disciplina y restricciones temporales. Cuando se realizan estos ajustes, los protocolos dictan suspender temporalmente las visitas de familiares y el ingreso externo de alimentos, siendo el propio sistema el que provee la alimentación.
A esto se le suma un factor de salud pública crítico que pocos analizan: el desabastecimiento de droga dentro del penal tras la requisa. Hay que reconocer, con un criterio humano, que muchos privados de libertad padecen una adicción, una enfermedad. Al cortar radicalmente el ingreso de sustancias, entran en un estado severo de abstinencia. La desesperación y la ansiedad colectiva se apoderaron de ellos. En ese aspecto, la Superintendencia Nacional Antidroga (Sunad) y equipos de psicólogos tuvieron que intervenir, pero la realidad del choque de abstinencia en una población tan grande es sumamente fuerte.
Para ese momento, el INJUBA albergaba una población de 1.210 hombres y 113 mujeres. Bajo los argumentos de supuestas violaciones de derechos humanos y maltratos durante la requisa anterior, usaron esa coyuntura para exigir la destitución del nuevo director, desencadenando los hechos de violencia.
La noche del alzamiento: Rompiendo paredes y tomando azoteas
— ¿Qué panorama encontraron las autoridades cuando la situación se tornó incontrolable dentro de los pabellones? — Los internos violentaron los accesos, destruyeron paredes internas y sacaron a las 113 mujeres que se encontraban en un área totalmente separada, llevándolas a una situación de vulnerabilidad. Posteriormente, tomaron las azoteas del internado.
El Ministro García Serpa se apersonó de emergencia en Barinas a las 11:00 de la noche. Por instrucciones de nuestro gobernador, a mí me correspondió la alta responsabilidad de asegurar el perímetro externo. La situación afuera era sumamente delicada; los familiares estaban en un estado de angustia total alimentado por falsos rumores que aseguraban que había internos fallecidos. En momentos de crisis hay que dar la cara con la verdad para llevar tranquilidad.
A pesar de que yo no formo parte del Ministerio Penitenciario, el ministro me autorizó formalmente a ingresar al penal junto al General de la Guardia Nacional de la zona. Nos tocó poner el pecho por la orden recibida. Afortunadamente, mediante el diálogo y la autoridad, a eso de la 1:30 de la madrugada logramos restablecer el orden y retomar el control absoluto del recinto sin derramamiento de sangre. Incluso permitimos que un grupo de familiares ingresara controladamente para que comprobaran con sus propios ojos que los privados de libertad estaban sanos y salvos.
Desalojo masivo: Cifras y destinos de los traslados
— Restablecido el orden, se ejecutó una operación masiva de traslados al día siguiente. ¿Por qué evacuar a la gran mayoría si ya se tenía el control? — Se tuvo que proceder al traslado inmediato por razones estrictamente de seguridad estructural. Durante la revuelta, los internos provocaron incendios en varias áreas y causaron destrozos severos en la mampostería e infraestructura. El fuego compromete seriamente las bases y las paredes de concreto, generando un peligro inminente de derrumbe. Era inviable mantenerlos allí en esas condiciones.
Población Penal (INJUB) Cantidad de Internos
Masculinos Trasladados 835
Femeninas Trasladadas (Totalidad) 113
Población Remanente dentro del INJUB 525
Total de traslados ejecutados en la jornada 948
— Una de las grandes preocupaciones es el retraso procesal que genera mover a un preso a cientos de kilómetros de su tribunal original. ¿Cómo evitarán que esto afecte sus juicios? — Ese factor fue rigurosamente calculado en la estrategia de distribución diseñada por el ministerio. A los internos en condición de procesados (esperando juicio) se les reubicó en los centros penitenciarios más cercanos a las sedes judiciales correspondientes. Como la gran mayoría pertenece a Barinas y Portuguesa, fueron trasladados principalmente hacia los internados judiciales del estado Lara, manteniendo una proximidad geográfica razonable.
Además, hoy en día el sistema de justicia cuenta con la metodología de audiencias por vía telemática. Muchas de las causas podrán continuar desarrollándose mediante videoconferencias en tiempo real, impidiendo que el traslado físico paralice los procesos.
Por otra parte, aquellos reclusos que ya ostentan la condición de penados (con sentencia firme) fueron trasladados hacia recintos carcelarios ubicados en la región capital y hacia la zona del oriente del país. Cada uno de los familiares fue debidamente informado sobre el destino específico de su pariente.
— ¿Cuál es la situación actual en el penal de Barinas hoy en día? — El clima actual es de total normalidad y custodia reforzada. Con los 525 internos masculinos que permanecen dentro de las instalaciones ya se ha restablecido la rutina penitenciaria bajo estrictos controles. Ingenieros y equipos técnicos están iniciando una inspección exhaustiva de punta a punta en todas las estructuras del INJUBA para proceder de inmediato a su reparación y reforzamiento arquitectónico. Desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana continuaremos vigilantes para garantizar la paz interna del recinto y la tranquilidad de toda la ciudadanía barinesa.
Balance Operativo: Reconstrucción y Despliegue de Seguridad
Tras controlar el alzamiento, el gobierno regional y municipal activó un plan conjunto de contingencia para la rehabilitación inmediata de los espacios y la consolidación de la paz pública.
- El Plan de Saneamiento y Obras Civiles
Desde el pasado miércoles hasta el día de hoy, una alianza estratégica entre el Ministerio Penitenciario, la Gobernación y la Alcaldía de Barinas logró la recuperación total de las áreas afectadas mediante el siguiente despliegue: Remoción de escombros: La Dirección de Intravial de la Gobernación desplegó maquinaria pesada (retroexcavadora y camiones 350) para el despeje de las estructuras colapsadas. Limpieza profunda: La empresa municipal Ecodeba asumió las labores operativas de saneamiento ambiental y el retiro total de los desechos acumulados tras los incendios. Evaluación técnica: La Comisionaduría de Infraestructura, bajo la coordinación del ingeniero Carlos Guerrero, asumió la dirección de las obras civiles para la reconstrucción interna.
Resultado: Las instalaciones afectadas fueron recuperadas por completo, quedando en condiciones óptimas y renovadas para su funcionamiento seguro. - El Frente de Seguridad Ciudadana
El éxito del desalojo masivo de los 948 privados de libertad y la pacificación del recinto se sostuvo en un despliegue articulado en tres anillos estratégicos: primero, Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y Control interno y custodia de rutas, asumieron la contención directa dentro de los pabellones en el momento más álgido de la crisis. Posteriormente, lideró el dispositivo de seguridad y escolta de las rutas terrestres para el traslado de los reclusos hacia otros estados.
Segundo anillo conformado por la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y Orden público; ambos de manera inmediata las labores de orden público en el perímetro y brindó resguardo general durante el desarrollo de los acontecimientos. Y un tercer anillo integrado por el Cuerpo de Policía del Estado Barinas (CPEB) y Control perimetral; mantuvieron el despliegue en las adyacencias del penal, controlando los accesos a la zona de conflicto y garantizando la seguridad de los ciudadanos en las comunidades vecinas. foto leyenda.