Asdrúbal Oliveros: ingresos petroleros
son insuficientes frente al «deterioro acumulado» del país

El economista explica que el dinero de las exportaciones petroleras se destina principalmente a estabilizar el tipo de cambio y a la propia operatividad de Pdvsa. Señala que el país enfrenta un déficit de inversión de «decenas de miles de millones de dólares» tras dos décadas de políticas ineficientes y corrupción

(Caracas, jul 28/EP).- La reciente reactivación de la discusión sobre los ingresos petroleros en Venezuela demuestra la desconexión entre las cifras de exportación y la realidad de los ciudadanos. Mientras reportes internacionales sugieren que los ingresos por ventas de crudo podrían superar los 35.000 millones de dólares este año, la población continúa enfrentando salarios estancados y servicios públicos deficientes.

Para el economista Asdrúbal Oliveros, esta paradoja responde a que el flujo de recursos, aunque ha mejorado, es absorbido por la estabilización cambiaria, la descapitalización de la industria petrolera y un déficit de inversión acumulado durante más de 20 años.

La interrogante sobre el destino de los fondos públicos cobró fuerza tras un reporte del Financial Times que estima ingresos significativos por exportaciones. Esta cifra despierta la duda en la opinión pública sobre el destino de los fondos y si debería reflejarse en los bolsillos de los venezolanos. Sin embargo, en un reciente artículo Oliveros considera que esta visión parte de un «diagnóstico equivocado», pues se intenta analizar la situación actual bajo la lógica de una «Venezuela rentista» que ya no existe.

De acuerdo con el especialista, durante décadas el país se acostumbró a pensar que cualquier incremento en la producción petrolera debía traducirse de forma inmediata en mayor gasto público, mejores salarios o infraestructura. No obstante, «la Venezuela de hoy se parece muy poco a aquella», y aunque la producción ha alcanzado los 1,2 millones de barriles diarios -su nivel más alto en años- estos recursos llegan a un país «profundamente descapitalizado» y con un aparato productivo «debilitado».

Mercado cambiario e industria

Cuando se analiza el destino de los recursos actuales, Oliveros identifica dos áreas críticas que consumen la mayor parte del flujo de caja. El primero es el mercado cambiario. El economista afirma que la estabilidad macroeconómica de los últimos años depende de la capacidad del Estado para ofrecer divisas, lo que permite moderar la inflación y facilitar las importaciones en una economía «altamente dependiente del exterior».

«Esa oferta ha permitido moderar las presiones sobre el tipo de cambio, contener parcialmente la inflación y facilitar las importaciones», señala el autor. Esta política requiere una «enorme cantidad de recursos», y sin ella, el país enfrentaría una depreciación más acelerada del bolívar y problemas críticos de abastecimiento o escasez. Para Oliveros, vender estas divisas no es simplemente un gasto, sino el «costo de preservar una estabilidad macroeconómica todavía frágil».