Comisario Luis Douglas Rico negoció con éxito la rendición del asesino
Tras casi 12 horas de espera se entregó
asesino de pareja en espantoso crimen de Obispos

  • La larga espera culminó con la entrega de Alexander, quien a las 7 de la mañana de este miércoles dio muerte a tiros a Karla Hernández y Wilfredo Serrano al momento en que ambos salieron del edificio 10 de la urbanización La Gran Villa de Obispos. Luego subió al apartamento donde vivía la pareja y se atrincheró allí con las dos hijas de la occisa, entre ellas una procreada por él con la mujer que acababa de asesinar.

*El comisario general superior, Douglas Rico, Director Nacional del Cicpc, asumió las negociaciones con el asesino, luego de más de diez horas de diálogo con fiscales del MP y funcionarios policiales., hasta que el asesino se rindió. Las dos niñas fueron rescatadas sanas y salvas .Obispos de luto y conmocionado ante tan espeluznante crímen.

César Villamizar Trejo.-

Antes de las 6 y 30 de la mañana de este miércoles, Alexander estaba a la caza de Karla Hernández y Wilfredo Serrano , su ex mujer y del actual marido de ella, con un arma de fuego entre sus ropas. Tras media hora de ansiedad, el angustiado hombre vio cuando ambos bajaron del edificio 10 de la Urbanización La Gran Villa, en Obispos, municipio Obispos.

Antes de que salieran de la puerta de entrada y salida de la infraestructura, se acercó rápido y los ejecutó con sendos balazos en la cabeza. Sólo un endemoniado era capaz de semejante hecho.

Su locura continuó de inmediato, cuando subió al apartamento donde su ex mujer vivía con su nuevo marido y sus niñas, de 13 y 7 años, la mayor era suya , nacida de la relación marital que mantuvo con la mujer que acababa de asesinar.

Cerró el apartamento y se atrincheró con las dos niñas, mientras que vecinos de ese complejo habitacional se toparon con los cuerpos sin vida de la pareja, uno a poca distancia del otro, con charcos de sangre en la cabeza de ambos. Una horrible escena que muchos se arrepintieron de acercarse. En segundos, dieron aviso a las autoridades que no tardaron en arribar al lugar.

A partir de ese momento, se iniciaba una larga espera que duró más de doce horas, después que el asesino se atrincheró en el apartamento con las dos niñas. Tras varias peticiones que hizo a la Fiscalía del Ministerio Público, cada una cumplidas al pie de la letra, el hombre se negaba a entregarse ante las autoridades. La negociación parecía frustrante. Todo era fallido. La integridad de las niñas era la prioridad.

A las 4 de la tarde, en medio de una angustia en la que las dos niñas de rehén representan el máximo interés, arribó a Barinas el comisario general Douglas Rico, Director Nacional del Cicpc, con el reto de asumir las negociaciones, luego de los intentos fallidos de la comisión encargada de ello.

Largas horas de espera

La labor del comisario Rico se extendió por un tiempo y llegada casi la noche de este miércoles el femicida y homicida por fin decidió rendirse ante la justicia y ante la experiencia de un experto sabueso policial que, con paciencia y precisión, logró convencer a Alexander, quien finalmente abrió la puerta principal del apartamento con las dis niñas. Un fuerte Aleluya se escuchó a lo lejos. En medio del dolor y el luto de dos familias, surgió un aire de satisfacción con las pequeñas a salvo y un asesino próximamente axser encarcelado.

La primera solicitud que hizo el asesino fue la presencia de varios fiscales del Ministerio Público, petición que fue concretada en poco tiempo. Resultó el vano, pues el hombre siguió atrincherado con las niñas. Frente al apartamento varios fiscales, el Jefe del Cicpc. Delegación Barinas; expertos en persuasión; decenas de funcionarios de la División de Inteligencia Estratégica (DIE) del Cpnb y de otros organismos.

El reto del comisario Douglas Rico lucía exigente, pero un sabueso con amplia experiencia no se rendiría jamás. Y así sucedió.

La espera continúo. La actitud del asesino ya era muy angustiante. Algunos temieron lo peor. El comisario Rico utilizaba todas las herramientas de persuasión. Casi las 7 de la noche. El temor estaba en el ambiente. Hasta esa hora, el diálogo entre el jefe policial y el «monstruo» continuaba.

Pero todo tiene su final. Alexander salió del apartamento rendido, con su hija de 13 años y su hermanita de apenas 7. Triunfó la paz, la sensatez, la justicia. Todo acabó gracias a Dios, a la experiencia y sapiencia de un viejo sabueso policial y a la actitud de quien ahora deberá enfrentar a las justicia.